es el candidato ultraderechista que se ganó tantos seguidores como enemigos en su carrera por llegar a la presidencia de Brasil y que polarizó a la población.

fue durante casi tres décadas un diputado irrelevante de Brasil, pero su apología de la 'mano dura' convirtió a este ex capitán del Ejército en el nuevo presidente de un país que parece estar harto de los casos de corrupción que han marcado la agenda en los últimos años.

Con un discurso misógino, homófobo y racista -como señalan los críticos-, el 7 de octubre estuvo a punto de obtener la victoria en la primera vuelta con 46% de los votos, logrando la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

Todo pareció favorecer a Bolsonaro. Según los últimos sondeos para el balotaje de este domingo 28 de octubre, daban al ultraderechista de 63 años, un 56% de apoyo frente al 44% de su rival de izquierda Fernando Haddad.

Bolsonaro, quien rozó la muerte el pasado setiembre al ser apuñalado en un mitin, afirmó el miércoles que Haddad sólo podía llegar a la presidencia con un "fraude", pero que por el voto no iba a llegar.

Días atrás, en un encendido discurso, dio su "pésame" a la "prensa vendida", agradeció a sus seguidores porque "están salvando nuestra patria" y dijo que el encarcelado ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva "va a pudrirse en prisión".

Nacido en 1955 en Campinas, cerca de Sao Paulo, en una familia de origen italiano, este antiguo paracaidista forjó su carrera principalmente en Rio de Janeiro, donde fue elegido concejal en 1988 y obtuvo su primera banca como diputado federal dos años después.

Católico, tiene cinco hijos de dos matrimonios: cuatro varones -tres dedicados a la política- y una niña, que según dijo una vez significó "una debilidad" de sus capacidades.

INTENTO DE HOMICIDIO Y GOLPE DE POPULARIDAD

Bolsonaro se hizo mucho más conocido por su retórica inflamada que por sus 27 años como diputado, en los que logró aprobar apenas dos proyectos. Sin embargo, a comienzos de setiembre estuvo a punto de morir cuando recibió una puñalada en el abdomen mientras se encontraba en un mitin de campaña.

Este ataque lo llevó tres semanas al hospital, pero no lo apartó de internet, desde donde mantuvo su estrategia de superviviente y rechazó acudir a los debates con su rival, redoblando su ofensiva en las redes sociales, donde suma millones de seguidores.

Jair Bolsonaro, el polémico ultraderechista que quiere "salvar" a Brasil. (AFP)
Jair Bolsonaro, el polémico ultraderechista que quiere "salvar" a Brasil. (AFP)

DISCURSO POLÉMICO

Apodado "el Donald Trump brasileño" es un defensor de la familia tradicional, de Dios y del derecho a portar de armas y tiene un discurso antisistema.

En un momento declaró sentir nostalgia por el régimen militar (1964-1985), y llegó a afirmar hace dos años que "el error de la dictadura fue torturar y no matar".

En 2003, le dijo a una diputada izquierdista que lo acusaba de incentivar las violaciones que "no merecería ser violada". Luego explicó: "No merecería ser violada porque es muy mala, muy fea". Esto motivó que cientos de mujeres salieran a marchar en contra del candidato, pero esto no frenó su ascenso.

En 2011, durante una entrevista para la revista Playboy, dijo que preferiría que sus hijos "muriesen en un accidente" a que fueran homosexuales. Sus palabras indignaron a la comunidad LGBTI de Brasil.

En un país saturado por escándalos de corrupción y con altos índices de violencia y desempleo, su discurso "antisistema" encontró respaldo en diversas camadas sociales. Se postuló por el hasta entonces pequeño Partido Social Liberal (PSL), al que se adhirió este año.

Su últimos golpes maestros fueron vencer a las reticencias de los mercados, anunciando que, de ganar, nombraría ministro de Hacienda al economista Paulo Guedes, partidario de las privatizaciones y de medidas de austeridad. Conquistó también a la poderosa bancada del agronegocio en el Congreso y a líderes de iglesias evangélicas, que lo ven como la mejor alternativa para evitar el retorno de la izquierda.

Con información de AFP.