Los egipcios formaron largas filas hoy para promovida por los islamistas como salida a la crisis política y rechazada por los opositores al Gobierno, que la consideran como una receta para profundizar las divisiones en el estado árabe más poblado del mundo.

El Ejército se sumó a la Policía para reforzar la seguridad durante el referéndum, después de de las últimas semanas. Ayer se produjeron escaramuzas callejeras nuevamente en , la segunda ciudad más grande de Egipto, pero la votación se realizaba en calma sin brotes de violencia en otros lugares.

Un decreto emitido en noviembre por el presidente para expandir su poder desató airadas manifestaciones, lo que alentó la rápida aprobación de un borrador de la nueva Constitución, redactada por una asamblea dominada por el grupo y sus aliados.

Al menos ocho personas perdieron la vida en los enfrentamientos de la semana pasada en el exterior del palacio presidencial.

La oposición –compuesta por políticos cristianos, liberales y seculares– dice que la Constitución contiene demasiados preceptos islámicos y que no protege los derechos de las minorías. Hoy acusó a los Hermanos Musulmanes de querer "amañar" resultado.

Los partidarios de Mursi argumentan que es necesario aprobar la Carta Magna para realizar progresos hacia la democracia, casi dos años después de la caída del líder autocrático en un levantamiento popular.