Laura Odes denunció a los dueños de una de las tiendas de lencería estadounidense por despedirla después de pedirle que "se vendara el pecho con cinta adhesiva" para aplastarlo.

La mujer, de New Jersey, Estados Unidos, explicó que un supervisor le dijo que los propietarios de la tienda no estaban contentos con sus vestidos porque "distraían". Ella interpuso una demanda contra la compañía por discriminación sexual y religiosa.

"Cuando empecé a trabajar por primera vez allí les pregunté si había un código de uniformidad y me dijeron que mirara a mi alrededor nada más y viera cómo vestía cada uno", aclaró Odes en una rueda de prensa que transmitió la cadena ABC. "Así que eso hice. Mis vestidos eran informales", agregó.

Odes también precisó que los propietarios de la cadena de lencería son judíos ortodoxos y que se sintieron ofendidos por su atuendo. De hecho, ante la llamada de atención, la chica se ofreció a llevar una camiseta gris y unos pantalones negros para trabajar, pero no fue suficiente.

"Cuando mis supervisores sugirieron que me vendara el pecho, les pregunté si era una broma. Pero el supervisor dijo: 'Simplemente cúbrelo un poco más'", recordó.

Entonces, según contó, su jefe fue al baño, cogió una toalla y le hizo ponérsela sobre el pecho. "Me dijo que me sentara en mi mesa y que lo llevara todo el día. Me sentí completamente humillada", añadió.

Después de pasar esa situación, su jefa le dio permiso para salir a comprar un jersey que "le llegara hasta los tobillos". "Estuve un rato llorando en el baño y preferí salir y comprar un jersey que estar sentada con una toalla encima", manifestó.

De nada sirvió su sufrimiento, pues antes de que acabara la jornada recibió una llamada en la que le comunicaban que estaba despedida. Los propietarios de la tienda no formularon declaraciones.