Salen a la luz más detalles del drama pasional protagonizado el último fin de semana por el gasfitero Ramón Arias Apaico (50) y Julia Muñoz Huamanñahui (54), quien declaró a las autoridades que porque se sintió "abandonada y traicionada".

En su manifestación policial, Muñoz contó que el pasado sábado acudió con Arias a una reunión social, luego este le propuso ir a un hostal del distrito de Breña, donde conversaron y tuvieron relaciones sexuales en una de las habitaciones.

Después ella le reclamó a Arias por haberla abandonado tras nueve meses de relación para regresar con su exesposa, identificada como María Bellido. Él le respondió "agradéceme que traje aquí". Esta respuesta enfureció a Muñoz y al ver que él se tapaba la cara por la luz del baño, aprovechó el momento para cercenarle el miembro viril y arrojarlo al inodoro.

Según medios locales, la víctima contó a su hermano Hernán que vio a Muñoz con el pene mutilado en la mano y le suplicó que se lo devuelva para que se lo reimplanten, a lo que ella respondió "si no es para mí, no será para nadie" y se deshizo de él. "Mejor me hubiera matado y no dejarme así", se lamentó el gasfitero en su lecho de convalecencia.

Parientes de Arias sostienen que Muñoz actuó con alevosía, pues llevaba en su cartera el cuchillo con el que atacaría al gasfitero. Sin embargo, la mujer quien ya de Chorrillos alegó que tenía el arma porque después iba a afilarla en un mercado cercano.

Hernán Arias también reveló que Muñoz amenazaba a su hermano con matar al hijo de él con tal de retenerlo y que nunca fueron pareja porque "ella era muy obsesiva". Además, dijo que un día antes del brutal ataque, la mujer lo golpeó con un teléfono celular y un cincel.