Pese al tiempo transcurrido, el dolor no cesa. Es el caso de la señora Dora Quiroga, una anciana que perdió a nada menos que 50 familiares en el terremoto del 2007 que destruyó la ciudad de .

En aquella ocasión, la señora Quiroga decidió conmemorar el primer mes de fallecimiento de su esposo en la Catedral de Pisco, cuyo techo se desplomó sobre los feligreses durante el movimiento telúrico del 15 de agosto del 2007, poco antes de terminar la ceremonia.

Entre sus familiares fallecidos se encontraban sus dos nietos, de 14 y nueve años, además de vecinos y amigos.

"Muchas personas me culparon a mí. 'Usted es la culpable por hacer celebrar la misa', me dijeron. ¿Cómo iba yo a saber que iba a ocurrir esa desgracia tan grande?", recordó.