Antes amor, ahora odio. Lloyd Villarubia asegura que Ariel Bracamonte lo contagió de VIH. (Difusión)
Antes amor, ahora odio. Lloyd Villarubia asegura que Ariel Bracamonte lo contagió de VIH. (Difusión)

, el hijo de la asesinada empresaria Myriam Fefer, fue denunciado por su ex esposo, Lloyd Villarubia, por contagio premeditado de VIH. Así lo demuestra una demanda interpuesta en la Corte de Denver, Colorado () el 30 de junio del 2015.

Según Carmen Correa, amiga de la víctima, la relación entre Bracamonte y Villarubia estaba completamente rota a fines del 2014, luego de que este último encontrara una prueba de que su entonces cónyuge había descubierto que tenía VIH desde el 2009, y no desde el 2012, como este le contó una vez que ya había iniciado su relación sentimental en el 2011.

"Tras solicitar la 'Green card' (tarjeta de residencia), la intensidad de las infidelidades y humillaciones subieron, Ariel obtuvo 'el mundo'", contó Correa a Día D, señalando el cómo fue deteriorándose la relación entre Bracamonte y Villarubia.

Lloyd Villarubia acusa a su ex esposo de haberlo contagiado de VIH pese a saber que era portador del virus. En el 2012, ambos fueron a realizarse una prueba de Elisa y descubrieron que eran cero positivo. "Ariel no le había dicho que lo tenía, sino le dijo que lo contrajo en el 2012, pero cuando se conocieron ya lo tenía, ya tenían intimidad", refirió Correa.

Al ser consultado sobre el hecho, Marco Bracamonte, padre de Ariel, afirmó conocer que su hijo sabía que era portador del virus desde el 2009. Además, lamentó la situación de Lloyd Villarubia, pero se negó a creer que su hijo haya mentido respecto a su enfermedad.

ENGAÑO CONSCIENTELa demanda acusa a Bracamonte de hacerle creer a Villarubia de no haber dado positivo a ninguna o más enfermedades de transmisión sexual, incluyendo VIH.

"No presentaría una demanda para perder. El Estado no me hubiera aceptado una demanda si no habría evidencia", señaló Lloyd Villarubia a Día D, quien evitó hablar sobre el proceso para no echarlo a perder.

Para la justicia de Estados Unidos, el hecho denunciado es un "engaño consciente", ya que de haberse sabido con anticipo, la víctima no hubiera tomado la decisión de tener relaciones sexuales consentidas sin protección.

Actualmente, Ariel Bracamonte – quien trabaja como bailarín en una discoteca gay – evita responder sobre el tema, y señaló a Día D que este "es un proceso legal que recién ha empezado y que va a ganar". En tanto, la demanda de su ex esposo sigue su curso y busca una compensación económica y moral su favor.