El colombiano se declaró fanático del cebiche. (USI)
El colombiano se declaró fanático del cebiche. (USI)

Por Jorge Vásquez

El DT del , es el técnico colombiano que . Junto a sus plantel luchador y tenaz venció a Alianza Lima en la final e inundó las calles de alegría. Alegría como tiene el 'profe' para el baile. Para la comida peruana. Para ser un líder.

Profesor, tres finales ganadas de cuatro disputadas, usted es un ganador…Te pediría que no me dijeras ganador sino, competitivo. Hoy ganas, mañana pierdes. Uno siempre tiene que ser estudioso del fútbol y planificar las cosas.

Ya entró a la historia del Aurich al obtener el campeonato por primera vez. Ahora viene un reto mayor que es la Copa Libertadores.Sí. Estuve a punto de ganar la Libertadores como jugador y técnico, y es algo que va a ser para mí, pero no sé si el año entrante o en más tiempo. La he tenido cerquita y la tengo que conseguir.

La mayoría de personas que están en el fútbol son 'cabuleras' (supersticiosas), creo que no escapa a ello…Sí las tengo, pero las voy cambiando. Cuando estuvimos en Lima, antes de la tercera final, salimos a caminar, vi unas zapatillas y me las compré. Algo me decía que me las ponga el día del partido, me las puse y salimos campeones. Ahora, ese par está guardado esperando otra final.

¿Otra anécdota parecida?Antes de jugar en Matute, hice que el bus que nos llevaba a la Videna dé dos vueltas al óvalo que esta antes de ingresar. Es que en Chiclayo también existe un óvalo y antes de jugar la primera final, dimos una vuelta y perdimos. Quisimos cambiar las cosas.

Cuando llegó nunca prometió el título, ¿se encomendó a alguien especial, como lo hizo el 'Cuto' con la Virgen de Guadalupe?Nunca se pueden prometer esas cosas. Fijo algo en mi mente y luego le pido al universo que conspire para que eso se dé nada más.

¿No cree en Dios?Síii…

No lo noto muy convencido…Sería muy idiota decir que no hay algo, una energía, una luz, una persona, una esencia.

Hace unos años estuvo muerto por unos minutos por un problema al corazón, ¿dónde le gustaría morir?Espero no llegue pronto ese día, pero no me agradaría que sea en un hospital o centro psiquiátrico. Me gustaría que sea en un estadio de fútbol.

¿Y qué diría en su epitafio?'Odiado por unos, admirados por otros y querido por muchos'. Pero ya no hablemos de eso, porque después van a salir a decir que ya me voy a morir (risas). Eso sí, en mi sepelio que nadie rece, sino que toquen las salsas que me gustan y tomen un traguito, a lo mejor me levanto a bailar, ja, ja, ja.

El norte tiene platillos riquísimos, ¿cuál le encantó más?El cebiche, papa rellena, papa la huancaína, chicharrón, arroz con pato… mejor paro porque me da hambre.

¿Y qué tal le ha ido con las jergas que usan los jugadores?Tengo un lista grandota: Al toque, caleta, se chupa, está engreído, está grandazo… Algunas ya las hice mías y, a veces, cuando hablo con la gente de Colombia no me entienden.

¿Fue un sueño hecho realidad salir campeón?Sí, porque no sabíamos nada del fútbol peruano, de sus árbitros, sus jugadores, de los dirigentes, los climas, las canchas… Fue un proceso de largo aprendizaje.

¿Si no hubiera sido futbolista qué habría sido?Un músico de salsa. O tal vez periodista deportivo. Me encanta y ya lo he hecho varias veces y me ha ido súper bien.

Dicen que los salseros son buenos bailarines…Creo que la bailo bien. Aprendí a tocar instrumentos de percusión como las congas, los bongoes, timbales, en épocas de total descanso le doy salida al sentimiento salsero que inunda mi ser.

Vi una foto de usted cuando jugaba en Deportivo Cali y tenía un 'Africa look'…Ja, ja, ja. En mi época nadie era metrosexual, lo del look era porque de joven tenía mucho cabello. Los años fueron pasando y me rapé.

¿Cambiaba de peinados como el paraguayo Balbuena?No llegaba a tantas cojudeces (risas).

Felicidades por el éxito obtenido, ahora a disfrutar con la familia que para alguien ligado al deporte siempre es difícil pasarla juntos.Sí. La familia es muy importante, es la base de todo en la vida, es mi razón de vivir. Amo profundamente a mi preciosa esposa Lucero, a mis hijos Paolo, Isabella, Jessi, Diego Giancarlo y Yamilé, a mis nietos Pachito, Gabriela, Danielita y Michelle que las veo poco. Y también a Luna, mi perrita.