El encuentro entre y Tottenham por la fecha 21 de la , fue el escenario de un peculiar hecho que causó ternura y reflexión en todos los espectadores del encuentro.

El hecho fue protagonizado por el capitán de los 'Bluebirds', Sean Morrison, y un inocente niño de aproximadamente 10 años, que esperaba para salir con él de la mano, al gramado de juego.

Morrison estaba tomando agua de una botella, y cuando ya no quiso más, simplemente decidió arrojarla al piso con total displicencia. Sin embargo, no esperaba la inocente y aleccionadora reacción del niño que estaba esperándolo. 

El pequeño, al percatarse del hecho, decidió levantar la botella y entregársela nuevamente al defensa del equipo local, en su mano. Este hecho obligó al jugador a colocar con cuidado la botella a un lado y ya no volver a arrojarla.

Pese a que los 'Bluebirds' terminaron perdiendo aquel encuentro por 3-0 a manos del conjunto de Mauricio Pochettino, al menos Sean Morrison regresó con una gran lección.