OBRA HOMENAJE. El Principito es accesible para el público de las matinales. (Lucky Red)
OBRA HOMENAJE. El Principito es accesible para el público de las matinales. (Lucky Red)

Redacción PERÚ21

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Más que la adaptación cinematográfica de la novela de Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, de Mark Osborne, es un esfuerzo por reimaginar el clásico infantil en tiempos duros para los soñadores, cuando un artista como Morrissey sentencia que "no hay poesía en la vida moderna".

Los cineastas se han tomado muchas licencias con respecto a la obra original, pero al mismo tiempo han sido respetuosos con su romanticismo fuera de época; al hacerlo, han sido más fieles a la obra en espíritu que en literalidad. Esta nueva versión de El Principito –recordemos que en 1974 Stanley Donen hizo de ella un encantador musical– es accesible para el público de las matinales, pero también funciona como un homenaje al legado de un libro maravilloso que ha conmovido a generaciones de lectores.

La premisa de la película es que nadie oyó hablar jamás de El Principito; presenta un mundo sin capacidad de asombro, gobernado por una lógica de éxitos y logros individuales, muy parecido a la realidad cotidiana, salvo que está hecho en animación digital.

Allí encontramos a una niña y a su madre, ambas decididas a triunfar en el sistema, objetivo que abrazan con convicción. Esta niña es la verdadera protagonista y su historia personal se entronca con la de su vecino: un anciano excéntrico que resulta ser el piloto que conoció a El Principito hace muchos años, en el desierto del Sahara.

Desde aquí se establece un cautivante juego de espejos entre la ficción escrita por Saint-Exupéry y la ficción filmada por Osborne. En lo que confluyen es en su visión trascendental de las relaciones humanas. En ambas historias, la amistad y el amor transforman vidas y les dan un sentido.

Aquellos que estén familiarizados con el argumento y los personajes de El Principito, pagarán dos películas por el precio de una; la que esperan ver, está bellamente recreada en animación stop-motion, digna de las mejores escuelas europeas. Esta parte ocupa un espacio relativamente pequeño dentro de toda la narración, y no es mérito menor que el interés del espectador se mantenga intacto por casi dos horas.

Lo que no estaba en los cálculos de nadie es que el tercer acto se convirtiera en una secuela no oficial al texto de Saint-Exupéry. Es la apuesta más grande del filme, cuando de pronto despertamos en una pesadilla orwelliana y la inocencia parece irrecuperable. Esta clase de riesgos puede causar frustración y desconcierto, pero también engrandecen el temperamento de la obra.

PARA TENER EN CUENTA

  • El Principito es el primer largometraje dirigido por Mark Osborne desde la película de animación Kung Fu Panda, en el 2008.
  • Se trata de una producción francesa y su debut oficial fue en el Festival de Cannes.

DATOS

  • El Principito es una adaptación cinematográfica de la novela de Antoine de Saint-Exupéry. Está dirigida por Mark Osborne.

Por Claudio Cordero – Crítico de cine

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