Este es el libro que retrata a Lima de noche

La publicación Nocturnos limeños, de Santiago Bustamante, nos presenta una serie de fotografías análogas de la Lima Periférica en su soledad y máximo esplendor.

Pierina Denegri

Hay zonas de la capital que no imaginamos sin gente. Día a día son tomadas por transeúntes y comerciantes, pero cuando llega la noche, los protagonistas son el pavimento desolado, las singulares fachadas y la iluminación. Las calles empinadas de Chorrillos, los cerros del Rímac y las casonas antiguas y abandonadas de Breña son retratadas en Nocturnos limeños (Universidad de Lima, 2018), del fotógrafo y catedrático Santiago Bustamante, quien inmortalizó a la ciudad cuando descansa.

Desde 2000, el fotógrafo se aventuró hacia las periferias de la capital, en zonas desconocidas por él y que, por ello, representaban un reto mayor. Las capturó con una cámara Hasselblad analógica y unos lentes alemanes Carl Zeiss.

“Escogí estos lugares porque quería conocer Lima la grande. Como muchos limeños, sentía que vivía en una burbuja y me di cuenta de lo ignorante que era sobre la ciudad, sobre lo grande que puede ser”, confiesa.

Bustamante salía dos veces al mes, de 8 de la noche a 6 de la mañana, acompañado de un chofer y un guardaespaldas, para capturar aquella “belleza solitaria” que caracteriza a las zonas que visitó.

MIRADA ANÁLOGA
Según Bustamante, uno de los retos que enfrentó fue encontrar lo extraordinario dentro de lo ordinario. Ahí radica lo complejo y atractivo del proyecto que captura casonas abandonadas, calles sin pavimentar y estructuras deterioradas.

Asimismo, comenta que otro reto al que se enfrentó era tomar la foto, debido a que usaba una cámara análoga y hacía uso de la luz del lugar, lo que le tomaba entre cinco y diez minutos para conseguir una sola toma.

Además de ser una experiencia fotográfica, el trabajo que realizó implicó un análisis sociológico y una investigación urbanística y topográfica. Para Bustamante, es una especie de “híbrido entre la visión artística, en cuanto al tratamiento del color, y la investigación fotográfica documental”.

Nocturnos limeños es una prueba de que la belleza y el arte también pueden estar en aquellos lugares que menos esperamos, o donde a nadie se le ocurriría buscarlos. Todo depende del ojo, o lente, con que se les mire.

Datos:
- Algunos de los lugares que Bustamante visitó fueron los Barracones del Callao; el cerro San Cosme, en La Victoria; el Apu San Cristóbal, en el Rímac; el boulevard de Barranco, y Pueblo Libre.
- El libro reúne 75 fotos.

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