Un equipo de investigadores a cargo de la Dra. Ruth Shady Solís, descubrió en el sitio arqueológico Áspero, la Ciudad Pesquera de la Civilización , el cuerpo de una mujer que data de hace 4,500 años.

Se trata de un entierro humano cuyos restos se hallaron en posición flexionada con el dorso hacia abajo y colocado en un hoyo cavado en un depósito de ceniza y material orgánico. Fue envuelto con una tela de algodón y una esterilla de junco, sujetado con soguillas.

Los análisis identificaron que se trata de una mujer de aproximadamente 40 años. Asimismo, según los especialistas del lugar en donde fue colocado el cuerpo y del contexto de materiales asociados al entierro señalan se que la mujer habría pertenecido a un estatus social alto.

Como parte del ajuar funerario se encontró un collar con cuentas de molusco, un dije hecho de Spondylus y cuatro tupus con diseños de aves y monos, finamente elaborados en huesos de animales mamíferos.

También fueron encontradas ocho flautas traversas, elaboradas con huesos de animales, depositadas como ofrendas en un recinto ceremonial del Edificio Piramidal Las Flautas en Áspero. El conjunto de flautas traversas fue hallado en el interior de un envoltorio de tela de algodón que, además, cubría material botánico, pequeños fragmentos de cuarzo, diversas cuentas y dos esferas de arcilla.

Los arqueólogos sostienen que estos hallazgos son indicadores de la interacción entre la sociedad de Áspero y otros centros urbanos de la Civilización Caral e indica que ambas sociedades compartieron creencias y manifestaciones ideológicas.

Esta red se extendió a lugares más lejanos en la sierra y selva de nuestro país y hacia la costa de Ecuador. Prueba de ello son los diseños y materiales con los cuales confeccionaron los objetos encontrados tanto en el valle de Supe como en el litoral.