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La historia del periodista Pedro Salinas (Lima, 1963) es la de una obsesión. De una justa obsesión. O más bien, parafraseando a Reinaldo Arenas, es suya una voluntad de vivir denunciando las atrocidades del oscurantismo religioso y de darles voz a sus víctimas.

El mismo Salinas fue una de ellas: fue durante largos años miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, una comunidad católica integrista y ultraconservadora que lo sometió a la violencia física y psicológica. Luego de escapar de aquella turbia cofradía se dedicó con insistencia a exponer los horrores que ahí presenció y vivió en carne propia.

Ha escrito decenas de artículos y columnas sobre el tema, así como una novela basada en su experiencia, Mateo Diez (2003), absolutamente fallida, como él mismo reconoce. Luego de estos ejercicios de calentamiento, se contactó con la periodista Paola Ugaz para recolectar testimonios, investigar la historia del Sodalicio y desentrañar las perversas motivaciones de sus líderes emblemáticos. Producto de ese esfuerzo es un libro tan doloroso como necesario: Mitad monjes, mitad soldados: todo lo que el Sodalicio no quiere que sepas.

El trabajo de Salinas y Ugaz es la puerta a un infierno encabezado por unos sujetos que, según las declaraciones que Salinas recoge, se presentaban ante la sociedad como un grupo de hombres virtuosos dispuestos a fortalecer la espiritualidad y la fe en los jóvenes, pero que a puerta cerrada era, ni más ni menos, una banda de violadores desalmados. Es difícil no sentir repulsión, rabia e incredulidad mientras leemos acerca de las vejaciones contra niños y adolescentes que fueron cometidas por aquellos que les prometían una vida de santidad plena.

Salinas no ha recurrido a eufemismos ni se ha ahorrado las descripciones más crudas en las escenas de abuso sexual y de maltrato físico: ha querido enseñarnos con toda su abyección la verdad sobre el espanto del Sodalicio. Ha hecho bien: en un país donde durante muchos años nos hemos acostumbrado a ser indiferentes, negar o relativizar el dolor de los demás, es inevitable tener que mostrar la maldad en toda su extensión para sacudir de una vez las conciencias que de tantas maneras han tolerado o minimizado los hechos narrados en estas páginas.

Mitad monjes, mitad soldados, aparte de ser un documento estremecedor sobre la brutalidad del fanatismo religioso, es también el punzante análisis de una agrupación que obedece a las características y objetivos de cualquier ente fascista: un líder incontestable, una estructura vertical basada en el terror psicológico y, sobre todo, la apropiación y cosificación de los cuerpos de sus integrantes más débiles.

No es casualidad que su jefe máximo, el tenebroso Luis Fernando Figari, haya sido primero, en los años sesenta, fundador de un movimiento falangista llamado Escalones Juveniles Nacionalistas y luego de un grupo universitario de ultraderecha, Dios y Patria. El Sodalicio no es más que la estancia final de ese proyecto autoritario, signado por el racismo y la violencia, que Figari había ideado y modelado desde su juventud. Este libro de Salinas es el principio del fin del silencio que lo encubría y avalaba. Por eso su lectura no es solo recomendable sino obligatoria.

SOBRE EL AUTOR

  • Pedro Salinas (colabora Paola Ugaz), Mitad monjes, mitad soldados: todo lo que el Sodalicio no quiere que sepas. Planeta, 2015. 323 pp.
  • Relación con el autor: con Salinas, ninguna. Con Ugaz, cordial.

Puntuación: 4.5 de 5 estrellas.