La salida del primer minero de la mina Cabeza de Negro causó algarabía entre familiares y rescatistas. (Luis Gonzáles)
La salida del primer minero de la mina Cabeza de Negro causó algarabía entre familiares y rescatistas. (Luis Gonzáles)

Martín SánchezEnviado especial

Sanos y salvos. Segundos después de las 7 de la mañana, el primer minero de los nueve que permanecieron enterrados durante seis días en la mina Cabeza de Negro, ubicada en una cañada del distrito de Yauca del Rosario, en Ica, salió caminando a paso lento de la profunda madriguera de rocas que lo mantuvo cautivo. El obrero, con gafas negras y ayudado por dos rescatistas de traje amarillo, recibió el saludo del presidente Ollanta Humala y, luego, se guareció rápidamente bajo una carpa de Essalud.

Así, uno a uno, en medio del júbilo y llanto de los familiares y del gélido clima mañanero del desierto iqueño, los mineros fueron saliendo de la caverna, algunos caminando por sus propios medios y otros cobijados bajo mantas, pero siempre con personal médico al costado. No era para menos: habían permanecido casi una semana en un húmedo socavón, por lo que muchos presentaban síntomas de hipotermia y deshidratación.

La noche anterior había sido difícil en el campamento que el Ejecutivo improvisó al pie de la mina. El presidente de la República había llegado a la agreste zona, sorteando un camino de una hora que muele la espalda, para aparecer en la foto del rescate. Sin embargo, no contó con que, minutos después de partir de Lima, una piedra de regular tamaño se desprendería en la caverna y se interpondría entre los mineros y los brigadistas de Volcán, Buenaventura y Milpo, que se encontraban a solo dos metros de llegar al socavón que mantenía prisioneros a sus pares. Eso obligó al mandatario a tomar la decisión de pernoctar en la zona.

Por eso, el show televisivo se trasladó para el día siguiente, pero este se desbocó pasadas las 7 y 30 de la mañana de ayer, cuando el jefe del Estado terminó de recibir a todos los mineros rescatados e invitó al pie del socavón a las decenas de periodistas que estaban encaramados en una pequeña saliente de la montaña. "Fue providencial el uso de la manguera que nos permitía comunicarnos con los mineros. Sin ella no les hubiéramos podido suministrar alimentos ni aire y, quizá, habrían perecido. Por eso es que estamos luchando para erradicar la minería informal, porque atenta contra la vida. Los rescatados deben decir quién los contrató", sostuvo Ollanta Humala, quien agregó que entre los sobrevivientes se encuentra "un licenciado de Locumba".

Tras esta rotura de protocolo y alocución, que recordó el rescate de los mineros en Chile –donde el protagonista fue el presidente Sebastián Piñera–, el traslado de los mineros (o, mejor dicho, el trekking que tuvieron que realizar por una zigzagueante y angosta subida) hasta donde estaban las ambulancias demoró más de la cuenta. Ellos pidieron no ir en camillas, quizá como para demostrar su triunfo frente a la adversidad.

LLEGADA AL HOSPITALCerca de las 10 de la mañana, los nueve mineros fueron ingresando a la sala de emergencias del hospital Augusto Hernández Mendoza de Essalud de Ica. Allí fueron instalados en camillas y en grupos de a tres. Ninguno se había sacado los lentes pese a lo oscuro del nosocomio; era una estricta orden médica para proteger sus retinas.

"Felizmente, la condición de los obreros es estable. Solo presentan cuadros leves de deshidratación y estrés postraumático. Nosotros les vamos a brindar toda la atención necesaria para su recuperación, así no tengan seguro", expresó a Perú21 Fernando León, gerente de Essalud-Ica, mientras algunos mineros se abrazaban con sus familiares y comenzaban a recibir una dieta blanda consistente en gelatina y sopas.

Todos habían vuelto a nacer. "Conversábamos, nos contábamos chistes, nuestras vidas, las anécdotas que hemos pasado; también hablábamos de política, de todo un poco. Nos hacíamos reír para no sentirnos mal ahí, adentro, y hasta bailábamos", manifestó Santiago Tapia (21), quien también reveló que en las peores horas lloraron juntos de desesperación.

DATOS

- En la mina Cabeza de Negro, en Nasca, se explotaba cobre de manera informal. Oficialmente, el socavón estaba cerrado desde hacía dos años.

- El lugar no contaba con medidas de seguridad. El terreno donde se encuentra es frágil y se desprende con facilidad.

- Según Defensa Civil, la distancia que separó a los mineros de los socorristas desde el momento del derrumbe fue de unos 10 metros de rocas y tierra.

- Para llegar hasta los mineros* se utilizaron estructuras de madera a fin de darle estabilidad al lugar.