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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Asimismo, sostiene que este ciclo de deterioro en los ingresos reales de los trabajadores en esas economías maduras estuvo disimulado por el auge del crédito, fondos canalizados por el sistema financiero que compensaron la pérdida del poder adquisitivo del salario. De esa forma, las familias estructuraron un presupuesto de gasto superior a sus ingresos, sistema que hoy está en graves problemas por la fase recesiva de esas economías, las quiebras de bancos, el estallido de la burbuja especulativa del crédito, el monumental endeudamiento estatal y de los hogares y el aumento del desempleo. Creo que si la clase media peruana echa una mirada crítica a su(s) tarjeta(s) de crédito, por no mencionar otras deudas, podrá darse cuenta de que su pasivo supera, en muchos casos, su posibilidad de deshacerse rápidamente de ellas. Eso indica que seguirá acumulando deudas y, según marche la economía del país, sometida a la marejada de la demanda externa, podrá mantenerse a flote o se hundirá lenta y dramáticamente como acaba de ocurrir con millones de personas actualmente en Europa y en Estados Unidos.