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Fernando Cillóniz,Al.Mercadofcilloniz@peru21.com

Los chinchanos estamos encantados de verla nuevamente preciosa y majestuosa, como toda la vida. Los trabajos de reconstrucción fueron titánicos. Había que conservar su arquitectura exquisita. La restauración de la capilla fue obra de artesanos, no de albañiles. Pero no hay mal que por bien no venga. El terremoto puso al descubierto construcciones subterráneas que no se conocían. ¿Morada de las almas en pena? Mejor no hablar del enigma. El jardín se ha remodelado para maravillar a los que gustan de puestas de sol de pintura. El manchapecho sale caliente nuevamente, y la música de los negritos, los cajones y las chispas del suelo han vuelto a resonar. Doña Angelita no cabe en su pellejo de lo contenta que está. Y Amador Ballumbrosio y Celinda Reyes –en nombre de todos los negros de San José– están de plácemes en el cielo. ¡Vamo' pa' Chincha familia!