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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que empezó bien su gira por Europa asegurando que se dé prioridad a la ratificación del tratado de libre comercio en el Parlamento Europeo. Un acuerdo que, cuando entre en vigencia –esperamos que en febrero–, llevará a que el 95 por ciento de nuestras exportaciones tengan acceso asegurado a sus mercados gracias a los tratados. En ese momento se podrá decir, finalmente, que el Perú está plenamente globalizado.

Adicionalmente, pudo comprobar, una vez más, los enormes beneficios de tener un manejo económico adecuado, ya que comparó in situ el sólido crecimiento peruano con los desastrosos resultados de países quebrados por la indisciplina fiscal y la excesiva participación del Estado.

Incluso, su comentario sobre la necesidad de ser cautelosos con el aumento del crédito parece, más bien, un reflejo de sus conversaciones con sus pares europeos, golpeados por el colapso de los bancos, antes que una preocupación con el nivel de endeudamiento de los peruanos. En todo caso, es una garantía de estabilidad la manifiesta prudencia que trajo de vuelta el mandatario.

Sin embargo, ni bien se juntó con los vecinos del barrio, cambió en el acto. Primero se fue a Ecuador y se sumó alegremente al matón de Correa en insultar a los medios de comunicación. La intolerancia parece que le brota rápido.

Luego, en Argentina estuvo encantado con Cristina, quien le habrá contado cómo armaron con Néstor, el finado, el escenario para lograr que ella pudiera sucederlo en el cargo. Aunque el fuerte salto en el voto, producto de la simpatía de la gente ante la muerte del esposo, no es algo que Humala debe de estar contemplando. La candidatura de Nadine no es para tanto.