Vallejo no es triste

Dejando entrever que le parecía un poco demasiado tristón, un olvidable columnista forastero dijo esta semana que Vallejo, a sus 120 años, “había influido de manera negativa en el inconsciente colectivo de los peruanos”. Bah. Si las cosas fueran así, el réquiem de Mozart tendría que haber sido una pachanga arrabalera y el caballo del Guernica de Picasso sonreiría con todas sus muelas. Aquí, extraídos de la endemoniada pluma del mismísimo César Abraham: 22 argumentos que rebatirán a los que –en la intensidad– creen ver pena. Y como a él le gustaba decir: ¡Hasta cuando leamos, ignorantes!

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Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Beto Ortiz,Pandemoniobortiz@peru21.com

Vallejo no es triste, es cholo: Hay ficus que meditan, melenudos trovadores incaicos en derrota, la rancia pena de esta cruz idiota, en la hora en rubor que ya se escapa, y que es lago que suelda espejos rudos donde náufrago llora Manco-Cápac.¡Cuya o cuy para comerlos fritos con el bravo rocoto de los temples! (¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!) Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza).

Vallejo no es triste, es tierno: Y quiero, por lo tanto, acomodarle al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado; su luz, al grande; su grandeza, al chico. Quiero planchar directamente un pañuelo al que no puede llorar y, cuando estoy triste o me duele la dicha, remedar a los niños y a los genios.

Vallejo no es triste, es difícil: Hitos vagarosos enamoran, desde el minuto montuoso que obstetriza y fecha los amotinados nichos de la atmósfera. ¡Qué venablos y harpones lanzaré, si muero en mi vayna!

Vallejo no es triste, es generoso: Yo vine a darme lo que acaso estuvo asignado para otro; y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café!

Vallejo no es triste, es feroz: Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza ¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora? Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente ¿Hablar, después, de cuarta dimensión? Un banquero falsea su balance ¿Con qué cara llorar en el teatro?

Vallejo no es triste, es juguetón: —Si te amara… qué sería? — Una orgía!

Vallejo no es triste, es solidario: ¡Amado sea aquel que tiene chinches, el que lleva zapato roto bajo la lluvia, el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas, el que se coge un dedo en una puerta, el que no tiene cumpleaños, el que perdió su sombra en un incendio, el animal, el que parece un loro, el que parece un hombre, el pobre rico, el puro miserable, el pobre pobre!

Vallejo no es triste, es jodido: Melancolía, saca tu dulce pico ya; no cebes tus ayunos en mis trigos de luz. Melancolía, ¡basta! Mi corazón es tiesto regado de amargura; hay otros viejos pájaros que pastan dentro de él… Melancolía, ¡deja de secarme la vida, y desnuda tu labio de mujer…!

Vallejo no es triste, es chonguero: ¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa? ¿Quién al gato no dice gato gato? ¡Allá, las putas, Luis Taboada, los ingleses; allá ellos, allá ellos, allá ellos!Oh, estruendo mudo ¡Odumodneurste! ¡Es como si se hubieran puesto aretes!, ¡es como si se hubieran orinado!

Vallejo no es triste, es subversivo: La cólera que quiebra al hombre en niños, que quiebra al niño en pájaros iguales, y al pájaro, después, en huevecillos; la cólera del pobre tiene un aceite contra dos vinagres.

Vallejo no es triste, es mundial: Pues de lo que hablo no es sino de lo que pasa en esta época, y de lo que ocurre en China y en España, y en el mundo. (Walt Whitman tenía un pecho suavísimo y respiraba y nadie sabe lo que él hacía cuando lloraba en su comedor)

Vallejo no es triste, es dark: ¡Muramos; lavad vuestro esqueleto cada día!

Vallejo no es triste, es actual: ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?

Vallejo no es triste, es sexual: He soñado una fuga. Y he soñado tus encajes en la alcoba. A lo largo de un muelle, alguna madre; y sus quince años dando el seno a una hora. He soñado una fuga. Un "para siempre" suspirado en la escala de una proa; he soñado una madre; unas frescas matitas de verdura, y el ajuar constelado de una aurora. A lo largo de un muelle… Y a lo largo de un cuello que se ahoga!Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle el talle, mis manos han entrado en su edad (…)«Me he casado», me dice. Cuando lo que hicimos de niños en casa de la tía difunta. Se ha casado. Se ha casado. Tardes años latitudinales, qué verdaderas ganas nos ha dado de jugar a los toros, a las yuntas, pero todo de engaños, de candor, como fue.

Vallejo no es triste, es nutritivo: Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos pura yema infantil innumerable, madre.¡Y cuándo nos veremos con los demás, al borde de una mañana eterna, desayunados todos!

Vallejo no es triste, es locazo: Esas posaderas sentadas para arriba. Ese no puede ser, sido. Absurdo. Demencia. Pero he venido de Trujillo a Lima. Pero gano un sueldo de cinco soles.

Vallejo no es triste, es religioso: Oh, Dios mío, recién a ti me llego hoy que amo tanto en esta tarde; hoy que en la falsa balanza de unos senos, mido y lloro una frágil Creación. Y tú, cuál llorarás… tú, enamorado de tanto enorme seno girador… Yo te consagro Dios, porque amas tanto; porque jamás sonríes; porque siempre debe dolerte mucho el corazón.

Vallejo no es triste, es sabio: De todo esto yo soy el único que parte. De este banco me voy, de mis calzones, de mi gran situación, de mis acciones, de mi número hendido parte a parte, de todo esto yo soy el único que parte. Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de volver. Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de partir. ¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir!

Vallejo no es triste, es huérfano: He almorzado solo ahora, y no he tenido madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua.Mi padre está desconocido, frágil, mi padre es una víspera. Mejor estemos aquí no más. Madre dijo que no demoraría. Ya no tengamos pena.

Vallejo no es triste, es dulce: Miguel, tú te escondiste una noche de agosto al alborear. Pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste. Y tu gemelo corazón de esas tardes extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya cae sombra en el alma.

Vallejo no es triste, es solo: Olvídame y sosténme por el pecho, jumento que te paras en dos para abrazarme; duda de tu excremento unos segundos, observa cómo el aire empieza a ser el cielo levantándose, hombrecillo, hombrezuelo, hombre con taco, quiéreme, acompáñame…

Vallejo no es triste, es genio: Ello explica, en fin, esta lágrima que brindo por la dicha de los hombres. ¡César Vallejo, parece mentira que así tarden tus parientes, sabiendo que ando cautivo, sabiendo que yaces libre! ¡Vistosa y perra suerte! ¡César Vallejo, te odio con ternura!

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