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Por: Cecilia Valenzuela, Mira quién hablaLa exitosa y conmovedora obra de teatro de Enrique Solari, Collacocha, retrataba en los años cincuenta la batalla que los pueblos del Perú libraban contra la naturaleza para alcanzar el desarrollo. Medio siglo después el Perú sigue siendo un país en construcción, solo que ahora un grupo de extremistas financiados por el ALBA ha cambiado la mentalidad de los peruanos más pobres con un objetivo: oponerse a la construcción de hidroeléctricas, carreteras y a la actividad minera.

¿Qué pasó? ¿Cuándo se volvió a arruinar el Perú? En el 2003, cuando Hugo Chávez fundó, con un capital de mil millones de dólares, el Banco del ALBA para contraponerse a la expansión de los TLC en América Latina, financiar las asambleas de los pueblos, las coordinadoras populares y vender su proyecto de "Unionismo Continental".

Para lograr sus objetivos intelectuales la izquierda chavista trabaja fortaleciendo el "Unionismo" al interior de cada país latinoamericano. Su objetivo es avanzar hasta la creación de una "Gran Nación Sudamericana" sustentada en las organizaciones populares de todo el continente.

En el Perú empezaron por reunir a las fuerzas de la izquierda dispersas por diferencias programáticas. El primer paso fue agrupar e ideologizar a los líderes más radicales y entrenarlos para infiltrar monotemas legítimos y populares: la reivindicación de los indígenas, la defensa del medio ambiente, la conservación del agua, la oposición a las actividades extractivas, los derechos de las minorías.

El "Unionismo" se basa en crear una conciencia "no doctrinaria" y no "partididarizada" alrededor de una reivindicación popular. Por eso vemos juntos a los dirigentes de la Conacami, a los sacerdotes politizados, a dirigentes indígenas como Alberto Pizango y Walter Aduviri; a dirigentes cocaleros como Elsa Malpartida y Nelson Palomino. También a los de Patria Roja, creadores de los Frentes de Defensa cuyo objetivo es constituirse en asambleas populares, en fuentes de poder estables, pero alternativos al estatal y legal. El "Unionismo" ha juntado a enemigos como el MRTA, que ahora se llama Venceremos, y a Sendero Luminoso, que ahora se llama Movadef; al MIR, a Patria Libre y otras pequeñas agrupaciones extremistas que ahora se llaman Todas las Voces.

Su estrategia pasa por sectorizar la protesta cuidando de no enfrentar a pueblos que ancestralmente sostienen rivalidades: un dirigente y un nombre para los amazónicos, otro para los andinos, pero todos adoctrinados para el desconocimiento del gobierno y de las autoridades legítimamente elegidas. Su trabajo es por sectores, pero su objetivo es acabar con el modelo de libre mercado y desestabilizar al presidente que lo aplica.

Tienen años trabajando en la desmoralización de la Policía. Con el "Moqueguazo" y el "Baguazo" lograron generalizar la idea de que el brazo armado de la ley y el Estado ya no son omnipotentes, que pueden ser vencidos por las masas organizadas.

Ahora los vemos oponiéndose a la minería en Cajamarca y pronto los veremos unidos contra las bases antidrogas del Ene y el Huallaga. Luego van a exigir la expulsión o la expropiación de las empresas transnacionales de capitales norteamericanos. La estrategia del "unionismo" nos separa.