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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Es innegable que Nadine Heredia prepara, con anticipación, entusiasmo, y sin rubor, su carrera política. Tiene la clara ventaja de tener todo un gobierno a su disposición, las 24 horas del día, incluido un equipo permanente de producción para su estrenado canal en YouTube. Ella es carismática, se expresa mejor que su esposo, a quien suele opacar, y tiene el espíritu ambicioso por el poder que la determina. En la misma acera, aunque estoy convencida de que esa alianza se romperá pronto, está otra dama, menos carismática pero muy inteligente, que desenvainará la espada para defender, hasta con su propia sangre, a su "cholo sano y sagrado", en su afán de lograr la reelección en el 2016. Hablamos de Eliane Karp. Los peruanos la conocemos bien. No tiene pelos en la lengua y, desde ya, parece dispuesta a poner en su sitio a la esposa del presidente Ollanta Humala. Esta semana, para muestra, le recordó a Nadine que el Ministerio de Inclusión Social (Midis) es una creación de Perú Posible y que actualmente no está cumpliendo su objetivo. Directa y mordaz, fue al plexo. Sabremos pronto si hay respuesta de Nadine, cuyo estilo, ante cámaras y en público, suele ser dulce y sonriente, pero, dicen por ahí, no olvida y al final 'se la cobra'. En la orilla opuesta y con una 'mochila pesada' se encuentra Keiko Fujimori, quien es aparentemente 'ignorada' por Nadine, pero visiblemente 'odiada' por Eliane. Nadie duda de que la excandidata presidencial volverá a intentarlo, con indulto o sin indulto. Una vez más, dependiendo de cómo evolucione la enfermedad de Alberto Fujimori, el nombre de su padre será su arrastre o su perdición. Son dos sentimientos contradictorios que polarizan, pero que, finalmente, le ponen el combustible a su candidatura.

Queda claro que lo que tienen en común estas tres mujeres es el camino por el que han decidido transitar.