SOLIDARIDAD. Familiares hicieron ollas comunes mientras esperan noticias de sus seres queridos. (Reuters)
SOLIDARIDAD. Familiares hicieron ollas comunes mientras esperan noticias de sus seres queridos. (Reuters)

Desde su lugar de encierro, y a través de la única manguera que les sirve para alimentarse y comunicarse con el mundo, Roger Pariona, uno de los mineros atrapados en el socavón Cabeza de Negro, afirmó que los nueve trabajadores esperan con tranquilidad y fortaleza el momento de ser rescatados para reencontrarse con sus familias.

"Podemos escuchar el sonido de los trabajos que están haciendo, y tenemos todas las esperanzas de salir, estamos tranquilos y fuertes, y esperamos que nos rescaten pronto", señaló.

En tanto, sus familiares no pierden las esperanzas. Ellos están seguros de que hoy verán a sus seres queridos libres, sanos y salvos. Marisol Cucho (28), esposa de Roger Pariona, quien se encarga de organizar a sus compañeros y de mantenerlos con buen ánimo, refirió que ha recobrado la ilusión y que cuenta las horas para volver a abrazar a su cónyuge.

"Cuando me enteré de esta noticia me llené de angustia y tristeza, pero los trabajos están avanzando y nos vamos a mantener en vigilia toda la noche y los días que sean necesarios para esperarlos", dijo.Los otros familiares de los mineros también se mantienen con buen ánimo. En la zona adyacente a la mina han instalado un improvisado campamento donde preparan ollas comunes.

Sin embargo, ese no es el caso de Alejandro Bellido Rafael, padre de Edwin Bellido Sarmiento, quien indicó que su hijo recién se dedicó a trabajar en minería cinco días antes del accidente. "Estoy muy preocupado, mi hijo está resfriado y enfermo porque no está acostumbrado a trabajar en un socavón. Su esposa y su hija lo están esperando al final del túnel", manifestó.