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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

De seguro, hoy se culminará la verificación de las últimas 10 mil firmas que completarán las 400 mil que se necesitaban y se iniciará la siguiente fase, que es la convocatoria de la consulta popular para decidir si se le revoca o no su mandato.

En realidad, ambos lados contribuyeron a que el proceso haya sido tan lento y acalambrado. Los revocadores no tienen líder o movimiento que dé la cara, todo es medio oscuro y poco claro, dando una sensación de que hay gato encerrado. Por ello, no han generado el entusiasmo en la población que hubieran esperado dado el bajo nivel de aprobación que tiene la actual administración.

Mientras que fue evidente que el oficialismo, en general, cerró filas para proteger a Villarán; incluyendo la aparente complicidad del organismo encargado de recibir las firmas y verificar su autenticidad. A lo largo del proceso, Reniec ha mostrado una actitud que a muchos les ha parecido parcializada.

En todo caso, ha tomado el doble del tiempo inicialmente estimado el llegar al punto de convocar al pueblo limeño para que ejercite el derecho a dar su veredicto sobre la gestión de Villarán. Ahora lo importante es no seguir dilatando el proceso o extendiendo los plazos. Desde el momento en que se ha llegado a esta etapa se corre el riesgo de que la revocatoria termine congelando el ya de por sí lento accionar de la municipalidad. Por lo que lo mejor para la ciudad es que, a la mayor brevedad, el asunto quede zanjado.

Por otro lado, Lima representa la tercera parte del electorado, por lo que no se justifica el esperar meses para ahorrar, empaquetando decenas de revocatorias para llevarlas a cabo en un solo acto. Más costoso para el país sería tener al principal gobierno municipal totalmente paralizado. Así que esperamos celeridad por parte del Jurado.