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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Francia implementó un gravamen del 0.2% para las transacciones financieras. Se pagará en los negocios con acciones de empresas que tengan su sede en ese país. Dicho impuesto no se ha aplicado a nivel europeo debido al rechazo de Gran Bretaña. Francia quiere aplicarlo en el resto de Europa –donde nueve países defienden su implementación– y tiene la intención de destinar el dinero recaudado a proyectos de desarrollo o de carácter social, y no a financiar déficit. El impuesto, conocido como tasa Tobin, que se aplica sobre ciertas operaciones de compra-venta de títulos de grandes capitalizaciones bursátiles, afectará a los títulos de 109 sociedades galas, como Air France, Michelin y L'Oréal, entre otras. El Estado francés recaudará 400 millones de euros en la segunda mitad de 2012 y 1,600 millones en un año completo. El nuevo impuesto no afecta a todas las operaciones sobre las grandes empresas que cotizan en la bolsa parisina para no perjudicar la competitividad de esa plaza financiera. También se excluyen las compañías con sede fuera de Francia que quieran estar presentes en la Bolsa de París y las francesas que coticen en el extranjero, así como las emisiones de deuda soberana y las de obligaciones de empresa, con el fin de no perjudicar la financiación de la economía en un momento frágil como el actual.

Con todas las excepciones que puedan haber, este es un pequeño paso adelante y lo más importante es que ese dinero irá a inversión social. Si Francia sola recauda 1,600 millones de euros imaginemos la cifra que recaudaría la Unión Europea (UE) en su conjunto y cuánto se aliviaría a los sectores postergados, y, además, se dinamizaría la economía.