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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así, tenemos que a alguien se le habría ocurrido repetir el éxito mediático que logró Piñera rescatando a los mineros chilenos hace un par de años. Con ese objetivo en mente fueron alimentando el interés de la gente y preparando el terreno para el rescate triunfal, para el cual estarán a la salida del túnel buena parte del gabinete y, capaz, hasta el mismo presidente. Lo que es perfectamente válido.

Sin embargo, parece que el titiritero detrás de este imaginativo intento por levantar la popularidad del Gobierno no estaba preparado para la sorpresa de que Sendero Luminoso reapareciera con fuerza tomando dos campamentos de Camisea, secuestrando a 40 trabajadores y exigiendo un millonario pago a cambio de que sean liberados.

Lo cual explicaría por qué el aparato estatal –y sus medios allegados– ha ignorado o minimizado el asalto. Seguramente están tratando de que una mala noticia no malogre la fiesta de los mineros rescatados.

Lamentablemente, en ese esfuerzo por mejorar la imagen del Gobierno, al titiritero se le han cruzado las prioridades, ya que han dejado de lado una de las funciones principales del Estado, la cual es velar por la seguridad de sus ciudadanos.

En realidad, es inaudito que, dos días después del ataque terrorista, aún no hayan tomado mayor acción o medida. No hay siquiera un comunicado detallado y ningún ministro se encuentra en la zona coordinando. Peor aún, tampoco han movilizado tropas como se hizo hace años en el anterior secuestro perpetrado por Sendero, el cual fue rápidamente solucionado. Tenemos la impresión de que, en la búsqueda de primeras planas con los mineros rescatados, los secuestrados han quedado abandonados.