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Abraham Levy,Opina.21alevy@meteorologica.pe

La predicción de grandes terremotos sería un gran aporte. No obstante, hoy es una tarea inalcanzable. Lo sabemos, pero no nos lo creemos. Prueba de ello es la reciente zozobra colectiva generada gracias a dos ufólogas rusas.

Parte de la prensa estimuló irresponsablemente la inseguridad propia de una ciudadanía que es naturalmente temerosa de los terremotos. No conozco a nadie a quien le gusten los terremotos. La prensa lo sabe y jugó malamente contra Lima.

Pero, ¿qué posibilidades hay de que se produzca un terremoto de 9 grados en Lima? Pocas. En los últimos 100 años, el mayor evento fue en mayo de 1940; con un leve tsunami, Lima perdió 179 vidas en medio de importantes daños. Lima tuvo múltiples terremotos en los siglos XX, XIX y XVIII, pero hay que irse a octubre de 1746 para ver uno de extrema magnitud. Ese fue el mayor: el tsunami del Callao mató entonces a 4,000 pobladores y solo ocho se salvaron, según refiere Carlos J. Bachmann en un laborioso estudio publicado hace 80 años.

De allí habría que irse a 1586, cuando un severo sismo le creó a la Ciudad de los Reyes el sambenito de ciudad de temblores. Pero, ¿magnitud 9 en Lima? Quizá el de 1746 y nada más. Uno en 500 años.