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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Hoy, la administración Humala asume, por delegación de facultades, toda la responsabilidad política de este nuevo intento.

Son muchos los temas que requieren especial atención en esta reforma. Nadie duda que los sueldos de militares y policías es uno de los temas más urgentes a resolver. Sin embargo, sería un error –como en el caso del sector educación– creer que atendiendo este aspecto se ha logrado solucionar la mayor parte del problema.

Una reforma integral, como la que se requiere, debe partir por definir claramente cuáles serán –teniendo en cuenta la nueva realidad que vivimos y viviremos– los objetivos y funciones que deben cumplir cada una de las fuerzas militares y policiales, para determinar luego con certeza las unidades, el grado de especialización, y el personal que cada una debe tener. A partir de allí, recién será posible hablar de organigramas y de políticas salariales ajustadas –y realmente justas– a la naturaleza de cada cargo y función; así como de aspectos logísticos y de equipamiento para cada caso.

Hoy en día las FF.AA. realizan tareas que le son ajenas y que deberían estar en manos de la PNP, la que a su vez debería contar con el personal especializado y el equipamiento necesario para desarrollar con solvencia esas tareas. Un ejemplo claro de ello es la lucha contra el narcotráfico o el control de los conflictos sociales.

Punto neurálgico será el de la lucha contra la corrupción al interior de las FF.AA. y de la PNP. Quizás la tarea principal de cara al ciudadano. Si el Ejecutivo fracasa en la "limpieza" institucional, habrá fracasado entonces en la percepción de la ciudadanía. De manera que al Ejecutivo no puede –por consideraciones de cualquier índole– temblarle la mano al momento de asumir esta labor.