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No siempre se puede ser primer puesto en el colegio, ni ganar todos los partidos de fútbol. Sin embargo, muchos niños sufren cada vez que no consiguen sus metas, al punto de creer que no sirven para nada. "Lo primero que se debe hacer es conversar con el niño y saber cómo se siente", afirma la psicóloga Lucy Ibáñez. "Es normal que se sientan unos 'fracasados', pero debemos enseñarles que el fracaso es un proceso normal del aprendizaje. Hasta puede ser positivo", agrega.

En tal sentido, los padres son el apoyo inmediato para afrontar estos momentos adversos. Tienen que evitar los mohínes desaprobatorios, la burla, la comparación con otros niños, ya que eso afecta terriblemente la autoestima de los pequeños. Al contrario, los padres deben reconocer la dedicación de sus hijos aunque no hayan ganado, deben motivarlos a intentarlo de nuevo, deben convencerlos de que no es saludable tener que ser siempre el número uno. "También es bueno darle a conocer personajes exitosos que se equivocaron. Einstein, por ejemplo, no tuvo éxito en el colegio, pero luego se convirtió en un gran científico. Historias así ayudan mucho", anota Ibáñez.