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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Ya Uruguay está dando un paso en ese sentido legalizando la marihuana. No hace falta ser periodista para saber que la ofensiva contra las drogas encabezada por Estados Unidos ha sido menos exitosa, incluso, que sus 50 años de embargo a Cuba. Esa reincidencia en el error de la superpotencia me inclina a pensar que el poder obnubila las neuronas y retarda las sinapsis. A propósito de las drogas, la conductora del programa de TV Cuarto poder, que entrevistó a la embajadora de los Estados Unidos, le preguntó si su país no pensaba que Perú era hoy, bajo el gobierno de Humala, un socio poco confiable en la lucha contra este flagelo. Era, lo mínimo, gracioso observar los esfuerzos evidentes de Sol Carreño por no incomodar, ni con el pétalo de una rosa, a su ilustre visitante y, al mismo tiempo, su desinformación sobre el tema. Quien no es un socio confiable en la batalla contra las drogas es, precisamente, Estados Unidos. Por un lado tiene una perseverancia en el error que es propia de quienes se tropiezan mil veces con la misma piedra y, por otro lado, necesita de esta lucha como un pretexto más para inmiscuirse en las políticas internas de los otros países. Casos como el crecimiento del tráfico de heroína en Afganistán desde que la OTAN gobierna ese fallido Estado, hasta el recordado 'affaire' Irán-Contras en el que se cambió drogas por armas, indican que pedirle la opinión a un funcionario de Estados Unidos en este campo es invitarlo, cortésmente, a decir una mentira.