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Guillermo Giacosa, Opina.21ggiacosa@peru21.com

Este rol es ejercido por los mercados (…). Las sociedades realmente existentes son sociedades sin poder. Y todo esto no deja de agravarse". La nota editorial firmada por Ramonet se titulaba Desarmad los mercados financieros. La profecía, que seguramente los campeones del libre mercado desdeñaron como desdeñan todo aquello que no corresponde a su cosmovisión, es hoy, 14 años después, una alarmante realidad en la que, por ejemplo, dos países de la Unión Europea han visto cómo sus gobiernos elegidos en las urnas eran sustituidos por unos gestores de quiebras mientras el resto dejaba al mercado decisiones y recortes. De paso por Perú, el director del diario El País –quien en su momento apoyó explícitamente las políticas que han conducido a la crisis– dijo que no hay líderes políticos a la altura de la misma, y dio a entender que esa dama con mucha cintura, poco cuello y nada de gracia llamada Angela Merkel es políticamente miope. Los resultados son evidentes: Grecia exhibe síntomas cada vez más graves y lo que pudo solucionarse sin drama –Grecia representa solo el 3% de la Zona Euro– se transformó, por obra de la ortodoxia y de la imbecilidad, en una tragedia mayor. Además, los alemanes, que pilotean la crisis con exigencias que llevan inevitablemente a la recesión, pronto van a descubrir que sus socios de la Unión Europea les comprarán cada vez menos y allí, en ese momento, quizá despierten.