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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que ante un problema doméstico del ministro de Comercio Exterior –quien estaba presionando a diario– serviles funcionarios decidieron 'chuponear' a diversos periodistas, a un congresista y hasta el local de un gimnasio. La autorización la obtuvieron de inmediato. La jueza en cuestión aprobó la solicitud no bien la recibió, no tuvo tiempo siquiera de preguntar a quienes se estaba 'violando'. Menos aún de sopesar si un acto tan extremo era justificado.

Incluso, los policías y fiscales involucrados sabían desde el inicio que se trataba de un parlamentario. Más aún, era el presidente de la Comisión de Economía que entonces se estaba enfrentado al Gobierno y a la Mesa Directiva por oponerse a la delegación de facultades tributarias así como al nombramiento al directorio del Banco Central de un cuestionado empresario.

Por lo que desde el lado del oficialismo el momento era oportuno para estar enterado de las coordinaciones que dicho legislador estaba realizando. Especialmente considerando que los principales funcionarios administrativos nombrados por el presidente del Congreso estaban informados que al congresista lo estaban 'chuponeando'.

Por otro lado, ni en la Unión Soviética debe de haber sido tan fácil el violar los derechos de los ciudadanos. Basta ver cómo envían a una prisión para criminales avezados a un reportero para tratar de quebrarlo, falsifican una citación para justificar una orden de detención y 'chuponean' con descaro a inocentes incluyendo a un parlamentario. Realmente aterrador, el Estado de derecho pisoteado como si el país estuviera bajo el poder de un dictador, solo para congraciarse con un ministro envuelto en un escándalo.