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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Con él se cierra el círculo de los personajes del "tristemente famoso" comité central de Abimael Guzmán. La prudencia en el manejo mediático, de parte del Ejecutivo, ha sido saludable. La que no anduvo a la altura fue la vicepresidenta, Marisol Espinoza, a quien no se le ocurrió mejor idea que "abonar", con su propuesta de una nueva fecha contra el terrorismo, a la estéril discusión registrada entre Alejandro Toledo y Kenji Fujimori. Probablemente fueron las ganas de "salir en la foto".

Lo que sí es altamente destacable es que la detención de este importante mando terrorista y aliado del narcotráfico ha sido la consecuencia directa del trabajo, no contaminado, de inteligencia de la policía especializada y de las Fuerzas Armadas.

En el aspecto político, nadie duda que se trata de un espaldarazo al presidente de la República y a su gabinete ministerial, en una semana de luces y sombras. Luces, por un categórico respaldo a la pareja Humala-Heredia publicado en la última encuesta de DATUM, y sombras, por la denominada 'Marcha del Agua', en la que destacó la presencia de parlamentarios oficialistas, con Javier Diez Canseco a la cabeza, complicándole al gobierno, aún más, su esfuerzo por buscar la viabilidad del Proyecto minero Conga.

Lo curioso es que el sector 'del ala izquierda' de Gana Perú le siga poniendo la puntería solo al primer ministro, Óscar Valdés, sabiendo perfectamente que está cumpliendo, cabalmente, el rol que Humala concibe en la Presidencia del Consejo de Ministros.

Es evidente que al presidente "nadie lo lleva de la nariz", salvo que sea Nadine. Salvo que la primera vicepresidenta –que se ha sumado entusiastamente al coro de las críticas contra Valdés– tenga "algún oscuro encargo palaciego".