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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En el caso especifico de 'Artemio', su área de influencia coincidió con la de dos dirigentes cocaleras cuya fuerza política se ha incrementado significativamente en los últimos años y que hoy aspiran a desarrollar programas de corte chavistas de clientelismo político para consolidar su posición.

En realidad, a esta altura del partido ya nadie duda que existió vínculos entre Nancy Obregón y Elsa Malpartida tanto con Sendero como con el narcotráfico. Lo que está aún siendo investigado – y en los próximos días se sabrá el resultado– es si estos fueron tan estrechos como para ameritar que se les abra proceso ahora que ya no cuentan con la inmunidad parlamentaria como protección.

Incluso, si bien no es del todo sorprendente que la bancada oficialista trate de apoyar a Obregón sí ha sido una desagradable sorpresa que se haya prestado un sector que se asumía seria técnicamente manejado.

Así tenemos que el ministro de Vivienda ha caído, no sabemos si por equivocación o por presión, en la politiquería partidaria al haber designando a Malpartida a un cargo para el cual no tiene ningún pergamino ni preparación.

Por otro lado, considerando que ese vinculo de cocaleros y narcos con Sendero amenaza con darle un aire de vida a un movimiento terrorista que debería de estar camino a la extinción, sería fundamental el tratar de quebrarlo. Sin embargo, eso no se logra dándole poder y el manejo de recursos públicos a quienes están de una manera u otra del otro lado.

Más aun, en esa situación se explica hasta cierto punto el motivo de las amenazas a la alcaldesa de Tocache para que no las siga denunciando. Sin duda, ninguna de esas dos cuestionadas dirigentes cocaleras debería de tener un cargo dentro del Estado.