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Guido Lombardi,Opina.21glombardi@peru21.com

La creación y el funcionamiento de ese sistema solo es posible con la destrucción de las bases de las culturas autónomas que sobrevivieron a la Revolución Industrial. Esa pretendida uniformidad ha producido también un recrudecimiento de los nacionalismos como reacción a una "occidentalización" compulsiva. Previniendo esos riesgos, los teóricos de la dependencia señalaban el peligro de que "todos los rostros de lo humano sean apagados para solamente dejar florecer los blancos, europeos y cristianos". Aunque tal uniformidad se ha demostrado improbable, recordar esas conjeturas resulta pertinente a raíz de la peripecia del suboficial de policía Luis Astuquillca sobreviviendo 17 días en las intrincadas montañas de Kiteni. Parece evidente que ese resultado es producto de su valor, de su preparación y de su sangre fría, pero también es notorio que, de no haber recibido la atención, el auxilio y la solidaridad de nativos machiguengas, sus esfuerzos hubieran resultado inútiles. Dos mujeres de esa etnia curaron sus heridas, lo alimentaron y lo ocultaron, sabiendo que era un miembro de la Policía Nacional. Su actitud tiene el mérito de la solidaridad humana y además es una declaración de pertenencia a nuestra patria y de identificación con sus instituciones y sus defensores, manteniendo incólume su propia identidad. Ellos merecen un reconocimiento que parecemos incapaces de dar (tampoco lo hicimos con los awajunes que lucharon por el Perú en el Cenepa, en el año 1995). Algunos medios ni siquiera mencionan su participación y hace poco los llamaron "perros del hortelano".

La inclusión seguirá siendo un tema de discursos electorales mientras no considere a los nativos amazónicos como su prioridad.