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Carlos Carlín,Habla.BabasTenía 15 años, el cuello demasiado largo, un bozo asqueroso sobre la boca y quería salir en TV. Ya estaba acosando a las actrices de Carmín, incluso antes de que se estrenara la novela, hasta que aparecí como Krishna tocando una pandereta en un parque y otra vez como relleno en una fiesta. En ninguna de las dos se me vio ni el pelo. Mi siguiente intento me llevó a ser parte de los extras que apareceríamos cantando el Himno Nacional en la Plaza de la Bandera, en Pueblo Libre, para un clip de Panamericana. Cuando la grúa se elevó para conseguir el plano abierto, mis zapatitos de zonzo, pegados al mástil para lograr más altura, cedieron y me desparramé entre toda la gente. Por supuesto, me botaron como a un perro. No desistí y llegué a ser concursante de Domingos de la bondad, programa conducido por Humberto Vílchez Vera, en donde gané una cocina. También salí de Drácula en un sketch de El show de July. Algunos comerciales de TV, donde el único que me reconocía era yo, también formarían parte de mi triste currículum. Mi consagración llegó cuando Diego Bertie me tiró una puerta en la cara en Fandango. Más de 20 años después, los diarios informan que quiero salir de la TV. Hoy, siga saliendo o no vuelva a salir nunca más, puedo decir que yo, en TV, ya salí bastante.