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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En realidad, si la verdadera preocupación era el riesgo ecológico, estamos seguros de que hubieran estado más que dispuestos a sentarse a dialogar para modificar Minas Conga o, en todo caso, para lograr una evaluación de talla internacional. Incluso, si esa fuera su real motivación, el solo hecho de colocar sobre la mesa la eventual amenaza ambiental, logrando que un proyecto aprobado sea nuevamente revisado, era un triunfo y Santos esperaría ser aclamado.

Sin embargo, desde que se desinfló el paro, él y los otros radicales que lo marcan a presión han tratado, por todos los medios, de boicotear cualquier posibilidad de conversación. Queda claro que si se llegara a un acuerdo, no tendrían justificación para un levantamiento contra el Gobierno, lo cual es, sin duda, su intención.

Más aún, ahora sabemos que lo que les interesa es una revolución –obviamente con ellos a la cabeza– ya que, siguiendo la tradición de Patria Roja y del MRTA, no pasarían por la molestia e incomodidad de una elección.

¿Qué puede hacer el Gobierno ante esta situación? Debería seguir por el camino del peritaje internacional y dejar siempre la puerta abierta para que en cualquier momento se integre al diálogo toda autoridad elegida democráticamente en la región.

Por otro lado, deben evitar la segura provocación que se producirá cuando, con desesperación, se jueguen el todo por el todo en el nuevo paro que han convocado para tratar de evitar que una solución al proyecto minero les haga perder 'las condiciones objetivas para una revolución'.