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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Suponía Ronaldo, obedeciendo a una elemental ecuación de su cerebro, que la plata es para disfrutarla, no para tenerla amontonada en el banco. Me pregunto, basado en esta reflexión, cómo reacciona la gente común del Perú –es decir, aquella incluida en la inmensa mayoría– cuando sabe, pues lo cuentan orgullosamente los diarios, que su país tiene US$57,710 millones de dólares de reservas internacionales (o dinero al que le llaman de esa manera) mientras que centenas de niños mueren por el friaje, los hospitales carecen de insumos elementales, la educación pública es lamentable y un extenso etcétera que cada quien puede llenar según sus prioridades. No me pregunto si sabe qué representan las reservas internacionales. Me pregunto solamente si el ciudadano común encuentra alguna lógica en acumular reservas mientras los problemas y las desgracias también se acumulan.

Dado el tamaño de la economía peruana, las reservas son excepcionales. En proporción, son mayores que las del Brasil (US$300 mil millones). ¿Qué ocurriría si invirtiésemos más en educación y salud? ¿Se ofendería el FMI, nos regañaría el Banco Mundial o la OMC? ¿Violaríamos algunas de las sagradas normas que nos imponen los TLC? No sé, pregunto. Uso el sentido común que muchas veces aparece como inútil, inaplicable o inservible en los temas que deben resolver burócratas, economistas y políticos.