notitle
notitle

Alfredo Ferrero,Al.Mercadoaferrero@peru21.com

Los que sembraron terror con coches bomba, secuestros y asesinatos tienen la misericordia de los jueces y de las normas peruanas; los soldados que nos defendieron en esta guerra sin cuartel son ninguneados, ignorados y maltratados. La CIDH nos sigue provocando y es hora de que el Perú muestre firmeza y dignidad, planteando su retiro si fuera necesario. Lo ocurrido con los terroristas es mala señal y demuestra mano blanda, inseguridad e impunidad. Si no regresan, ¿quién irá por ellos? Los jueces, algunos dicen. Mejor que no regresen, pero esa no es sanción, sino un regalo no deseado por los que sufrimos una década de atentados con millonarias pérdidas materiales y muertes.