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Pablo Secada,Al.Mercadopsecada@ipe.org.pe

Discrepo con el hecho de que hacer obligatoria la evaluación sea mejor. Lo que había que hacer y no se hizo es reformar la evaluación. Usar la evaluación de los alumnos. Comparar escuelas sobre la base de indicadores de gestión. Dar al director de las que son exitosas más presupuesto, parte importante del cual iría a sueldos. Una "reforma" propuesta en campaña por politiqueros, en medio de deficiencias serias de gestión, con un Sutep que la acompañó casi hasta el final, para luego criticarla por consideraciones estratégicas, no es tal cosa. La inclusión solo será posible con una revolución educativa que empodere a los directores y a los padres, que financie a los padres y no solo a las escuelas, entre otros cambios que no veremos, por si alguien dudaba.