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Una reforma incompleta

A presuradamente se aprobó en la Comisión Permanente del Congreso la propuesta para reformar el sistema privado de pensiones, con un resultado variopinto para el afiliado.

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Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

A presuradamente se aprobó en la Comisión Permanente del Congreso la propuesta para reformar el sistema privado de pensiones, con un resultado variopinto para el afiliado.

Así, tenemos que en el lado positivo están las licitaciones por nuevos trabajadores, las que deberían de generar algo de competencia, la cual, en la actualidad, lamentablemente, escasea. Mientras que se ha creado un bono para subsidiar la formalización del empleo. Al estar 10 millones de trabajadores fuera de la economía formal, cualquier intento por ampliar la cobertura del sistema previsional –y, de esa manera, reducir la informalidad– es fundamental.

Por otro lado, lo preocupante es la comisión por saldos, la que introduce un elemento de complejidad que va a dificultar que los afiliados puedan decidir de modo adecuado y que podría aumentar las comisiones que se les cobran a quienes están al día. Mientras que, sin duda, penalizará los fondos acumulados por aquellos que no están cotizando.

Asimismo, se convierte en una barrera de acceso para impedir que nuevos administradores ingresen al mercado, reduciendo la posibilidad de más competencia que, si se quiere realmente bajar el costo de la comisión, es la única manera de lograrlo. Al final, da la impresión de que el sector queda más protegido de lo que estaba antes de ser 'reformado'.

Además, no se ha eliminado la maraña regulatoria que afecta las decisiones de inversión y que reduce la rentabilidad de los afiliados. Tampoco se ha tocado el sistema público, que es deficitario y puede costar un ojo de la cara a los peruanos.

Sin embargo, habiendo seguido el debate, con propuestas que eran alarmantes, nos queda claro que hay un alto riesgo de que el sistema termine distorsionado –o peor– si regresa a manos de los parlamentarios. Por ello, lo prudente sería que el reglamento perfeccione la ley y se aseguren de que la reforma, efectivamente, otorga un claro beneficio al afiliado.

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