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Gianfranco Castagnola,Al.Mercadogcastagnola@peru21.com

El ministro de Economía, Luis Castilla, ha anunciado la reforma del régimen laboral de la administración pública. Ojalá que el proyecto logre equilibrar de manera adecuada los derechos de los servidores con las necesidades de la gestión pública, para servir eficientemente a la ciudadanía. Es necesario ordenar los distintos regímenes, pero sería un error la unificación de todos. En el Estado, tan diverso como el país, coexisten desde posiciones técnicas que requieren de alta especialización y remuneraciones –como las del Banco Central de Reserva– hasta puestos multi-tasking en pequeñas municipalidades distritales rurales. Es necesario dar permanencia a los servidores públicos, pero no hay que caer en la inflexibilidad. Todo trabajador debe saber que, si no rinde, pone en peligro su puesto. De lo contrario, se está condenando a la sociedad a recibir malos servicios del Estado. Es necesario que los servidores públicos progresen y asciendan, pero no conviene establecer un régimen cerrado en el cual solo puede llegar a comandante quien ha sido alférez. La administración pública tiene que oxigenarse con profesionales externos que puedan competir por las posiciones que se vayan abriendo. Se requiere urgentemente una reforma, pero hay que hacerla bien porque el resultado podría ser peor de lo que se tiene actualmente.