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Carlos Carlín,Habla.BabasLas miserias o, simplemente, las luchas domésticas de gente común acaparan la atención en todas partes. Por ejemplo, la TV chilena era hasta hace poco moderada e insípida como su comida. Hoy importan de nuestro país a Angie Jibaja para encerrarla en una casa y grabarla todo el día como a un ratón. Esto en Europa hace mucho que dejó de ser una novedad; es más, ahí nació. Y Perú no es la excepción. Me consta que la historia de un señor que se llama Puchito, que no ha reconocido un hijo, consigue alta sintonía. No es nada del otro mundo, es una historia como hay miles en este país, pero por algo nos parece atractiva. No podemos repetir como loros que nuestra TV está en crisis, porque esa es una frase vieja que nos saca de apuros cuando queremos pegarla de cultos. Menos podemos hacer caras de asco, porque TODOS formamos parte de esta tendencia. Que es Facebook si no una ventana para exhibir nuestra vida privada a conocidos y desconocidos. Que es Twitter si no la invitación a volverte famoso agazapado en un nickname sin antes haberle ganado a nadie. ¿Encontraremos pronto a Magaly con una cámara flotando en nuestro water?