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Dr. Rodrgio Rondón, Opina.21familia@peru21.com

La rabia es un virus que afecta el sistema nervioso de los mamíferos –incluyendo los humanos– y puede ser mortal. En nuestro país, según reportes de la Digesa, ha causado la muerte de ocho personas. El principal transmisor de la enfermedad en el mundo es el perro. La contagia a través de su saliva infectada, por lo que una mordida de un can con rabia es altamente peligrosa. Una de las señales características de un perro rabioso es que tiene la mandíbula caída y no puede cerrar el hocico. Tampoco puede tomar agua por este problema. Además, muerde objetos extraños, como piedras y plantas, entre otros. Y si en su camino pasa una persona, querrá morderla. Si es víctima de la mordida de un perro –esté o no con rabia–, acuda de inmediato al médico para que lo vacunen contra dicho mal. De no ir al especialista, la herida podría generar una infección generalizada. Se recomienda que el perro agresor sea llevado al centro antirrábico o clínica veterinaria, donde será observado por un periodo de 10 días para diagnosticar si tiene o no rabia.