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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En realidad, al ser humano le encanta estar atemorizado, desde las predicciones de Nostradamus, pasando por los calendarios mayas, siempre han existido innumerables profecías sobre el fin del mundo, todas las cuales han tenido en común el hecho de que han sido inmensamente populares y continúan siendo una excusa perfecta para asustarnos.

En el caso peruano, ese temor colectivo inevitablemente está vinculado a un probable sismo. Estamos obsesionados con saber cuándo llegará el próximo terremoto y hasta tratamos de predecir su magnitud como si fuéramos sismólogos experimentados.

Incluso, los charlatanes ya ni siquiera intentan adoptar un aire científico como el que se daba Brian Brady cuando pronosticó un terremoto de gran magnitud hace 30 años y que generó histeria en la población al punto que llevó al colapso del mercado inmobiliario.

Más bien, en esta ocasión estamos hablando de un par de pseudocientíficas rusas que dicen interpretar esotéricos mensajes extraterrestres por lo que uno habría pensado que serían descartadas en el acto. Sin embargo, la reacción ha ido por el lado contrario y en las redes sociales el tema se ha convertido en una verdadera bola de nieve creciente a diario.

Así tenemos que el día pronosticado para el terremoto es mañana y a pesar de que los expertos han vuelto nuevamente a reiterarle a la población que está totalmente descartada cualquier posibilidad de predecirlo, la gente no parece hacerles caso. Por ello, muchos están tomando ese día sin asistir a sus labores a fin de estar preparados, 'por si acaso'.

Al final, no es mucho lo que se puede hacer si algunos simplemente quieren vivir angustiados.