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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así, tenemos en primer lugar la preocupación por una cobertura de los esquemas previsionales que es inadecuada. Debido a la informalidad, hay 10 millones de trabajadores que no tienen protección alguna y son, por tanto, una eventual carga para el Estado.

A ello debemos agregar que con el dinero de todos los peruanos se tiene que financiar un sistema público –que no tiene cuentas individuales– y en el cual cada trabajador cuando se jubila tiene que ser subsidiado. Finalmente, está el creciente reclamo de los consumidores a un sistema privado que es comparativamente caro.

Por lo tanto, la reforma previsional tiene que lograr cobertura universal entre los peruanos y reducir los costos del sistema privado. Lo primero requiere decisiones de fondo ya que es ilógico mantener un sistema público altamente deficitario. Mientras que lo segundo se logra con la introducción de más competencia en el mercado, así como desregulando para que los administradores puedan lograr mayor rentabilidad para sus afiliados.

Sin embargo, el oficialismo está desesperado por aprobar un proyecto de ley que no soluciona ninguno de los problemas que hemos mencionado. Peor aún, al hacerlo al carpetazo están politizando un tema que debería de ser manejado técnicamente y con mucho cuidado.

Como referencia, en Chile, cuando reformaron su sistema convocaron a un grupo de expertos que al cabo de seis meses publicó un informe que fue debatido durante un año antes de implementarlo. Aquí no sabemos por qué motivo están tan apresurados; ojalá no sea para incluir la reforma en la lista de promesas cumplidas del primer año. Sería un escándalo que el futuro de millones de trabajadores sea arriesgado solo por un párrafo en el mensaje de Fiestas Patrias del mandatario.