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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Aunque no estoy pensando necesariamente en Nadine Heredia, no podría descartarla. Inteligencia tiene; ambición y audacia parecen sobrarle; y ganas, muchas ganas, quién lo duda. Sin embargo, estoy también convencida de que no sería la única candidata. La próxima contienda tendrá varias protagonistas, eso lo puedo asegurar. Y vaya que podemos pensar que, teniendo el cincuenta por ciento de la población peruana de sexo femenino, cuya mayoría es menor de cuarenta años, las mujeres son un objetivo político y electoral más que apetecible para cualquier eventual candidata. El tercio de esos casi 15 millones de mujeres está en el departamento de Lima.

Ahora bien, en este día de reivindicación de nuestro género, queremos preguntarnos cuánto hemos avanzado como nación en otorgarles las mismas oportunidades y derechos a las mujeres del Perú, teniendo en cuenta que hace medio siglo pudimos ir, por primera vez, a las urnas y votar. En la letra, mucho; en la realidad, bastante menos. Aún somos una sociedad machista y discriminadora. Una sociedad en la que se mira con indiferencia y mucha complacencia la violencia familiar, especialmente contra la mujer y las niñas. Una sociedad en la que "el golpe" todavía se justifica, hasta con excusas "culturales". Una sociedad en la que, en muchos casos, se cría a los hijos de manera diferenciada en cuanto a los deberes y derechos. Los hombres a la calle, sin responsabilidades domésticas, y las mujeres, todo lo contrario. Si una mujer es violada, en la comisaría, al hacer la denuncia, le preguntan sobre su vida sexual, perdiendo de vista lo realmente importante: el maldito que la violó. Una sociedad en la que casi a puntapiés se sacó la aprobación de la ley del feminicidio para sancionar los cientos de crímenes que anualmente son perpetrados por parejas oficiales o eventuales.

En conclusión, no podemos celebrar. No somos, ni de lejos, una sociedad igualitaria. Espero que con la próxima presidenta lo logremos.