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Fernando Cillóniz,Al.Mercadofcilloniz@peru21.com

Sin embargo, no cuestionan para nada el abandono de parcelas agrícolas que conlleva al proceso migratorio de muchos jóvenes que dejan el campo para vivir en la ciudad. Tampoco advierten cómo este proceso propicia el crecimiento de las ciudades. El hecho es que cada vez hay menos tierras agrícolas y más bocas que alimentar. O sea, menor oferta y mayor demanda de alimentos. Ergo, mayores precios. Así está la cosa. Los peruanos –y el mundo entero– debemos prepararnos para afrontar un futuro de precios de alimentos creciente. La idea, entonces, es trabajar duramente para tener la plata que nos permita comprar alimentos relativamente caros. Y en cuanto a los agricultores, a trabajar con eficiencia para ganar plata y vivir mejor.