notitle
notitle

Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, esa misma invocación se la tiene que hacer a los parlamentarios, incluyendo a sus correligionarios.

En realidad, estamos entrando a un año legislativo complicado. La confianza empresarial y ciudadana que se estaban recuperando, luego de Cajamarca han sufrido un fuerte frenazo. En ese contexto, elegir como presidente del Congreso Víctor Isla, quien tiene un pasado incendiario –lo cual a los radicales debe entusiasmar– no va a mejorar las expectativas de inversión, sino todo lo contrario.

Por otro lado, el Sr. Isla es un parlamentario desconocido, sin experiencia ni ascendencia. Es absurdo que el país se corra el riesgo de entregarle la conducción del Legislativo solo por el temor de perderla que tienen en el oficialismo. Incluso, no parecen haber notado que el último año de confrontación en el Congreso les ha costado caro.

Más bien, lo que se requiere es tranquilizar a la población y consolidar la 'Hoja de Ruta' con un Parlamento ponderado, que contrarreste –vía moderación– el ruido que los extremistas, exaliados del nacionalismo, seguirán generando. Por ello, una presidencia de oposición sería lo más adecuado. Estamos seguros de que tendría más posibilidades para lograr acuerdos y no ganaría nada enfrentándose al gobierno. Incluso, tendría todo el incentivo del mundo para trabajar una agenda legislativa de consenso.

Así que confiamos en que los políticos dejen sus ambiciones de lado y que la obsesión por eliminar rivales presidenciables se tome un descanso. Los parlamentarios no pueden vender a su electorado por sentarse en la vicepresidencia o presidir una comisión. Menos aún puede un partido, que siempre defendió la libertad del ciudadano, terminar 'encamado' con un asociado del chavismo solo porque alguien aspira a colocar allegados en ciertos cargos.