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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Hasta ahora no hay un defensor del Pueblo elegido, tampoco se ha ratificado a los funcionarios que faltan en el BCR y ya está por terminar la legislatura. Por otro lado, la prensa denuncia el envío de chalecos que no sirven para la lucha de nuestros soldados en el VRAE, la comida que se les hace llegar a estos muchachos, que están poniendo el pecho para acabar con el terrorismo y el narcotráfico, está en entredicho y, mientras tanto, qué hace el presidente del Legislativo, Daniel Abugattás: se defiende de la compra de un terreno para un centro de esparcimiento en Punta Negra, atacando a un sector de la prensa. Parece un chiste, pero lo más triste es que no lo es. Quizá una reforma constitucional al estilo Rajoy sería conveniente, aunque, claro, quién le pone el cascabel al gato. El congresista debería cumplir no más de dos legislaturas y, luego, irse a su casa y buscar empleo. El congresista debería cumplir las mismas leyes que el resto de sus compatriotas (léase no más inmunidad) que, de aplicarse en el Perú, nos quedaríamos con un Parlamento casi vacío. Dentro de esa reforma se plantea, además, que el congresista sea asalariado solo dentro de su periodo, sin jubilación de su mandato. Finalmente, la reforma española señala que el sistema de salud estatal es el que les corresponderá a los legisladores. ¿Se imaginan que se aplique en el Perú? Cómo mejoraría la atención en Essalud. Es inconcebible que, más allá de esfuerzos individuales y buenas intenciones de algunos, no tengamos un Congreso digno de ser respetado. Es una tarea pendiente que requiere que entiendan y asuman exactamente para qué y por qué han sido elegidos.