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Fernando Bryce, Artista plásticoAutor: Gonzalo Pajaresgpajares@peru21.com

Dibujando la historia moderna es la exposición más importante del año tanto por su amplitud como por la calidad de las piezas mostradas. Además, es la más grande muestra antológica dedicada a Fernando Bryce. ¿Qué hace Bryce? Toma documentos gráficos –periódicos, revistas, afiches– de un determinado momento histórico y los reproduce. En este proceso hay selección y reflexión, una mirada crítica. Va en el Museo de Arte de Lima (Paseo Colón 125, Lima) y en la Fundación Telefónica (Av. Arequipa 1155, Lima).

Cuando eras niño, ¿te gustaba la historia?Me encantaba. Mi relación con ella pasa también por las imágenes, por las ilustraciones de los libros. La historia se diluye en las imágenes: Diógenes, Alejandro Magno, la Revolución Francesa. Y también me han impactado las imágenes televisivas, pues pertenezco a la primera generación que creció con la TV: la revolución sandinista, la muerte de Mao, el golpe contra Allende.

Tu trabajo tiene un carácter enciclopédico…Esto surgió con su desarrollo mismo. En un momento decidí dibujar porque era el método más adecuado para los temas que me interesaban: imágenes con connotaciones culturales, su representación de manera sistemática. Siempre nos hemos imaginado la totalidad como una manera de explicarse las cosas pero, en este intento de contarlo todo, nos damos cuenta de que uno solo puede contar fragmentos que construyen una especie de relato. Y querer contarlo todo también es un proceso dentro de mi trabajo. Empecé con el Atlas Perú; luego salí al vecindario, a los procesos interamericanos, la Revolución Cubana, la izquierda en los 60… Más tarde me fui a historias de carácter mundial.

Es inevitable que un tema te lleve a otro, y allí nos damos cuenta de que nada es inocente…Empezando por mí (ríe). También es un proceso de reflexión: por qué esta imagen, por qué no la otra. Es el mundo visto desde mi perspectiva, pero no pretendo usar la arbitrariedad y deformar las cosas. Si bien hay una selección que usa criterios personales, trato de complementarla con otros elementos. Quiero hacer una crítica de la ideología a partir de la imagen. Sin ideología, uno no podría representarse el mundo, pero hay un desfase entre ella y la realidad; por eso me interesa.

En tu trabajo estás 'reconociendo' el mundo. ¿Te ha gustado?(Ríe). Hay dos niveles. Primero, la historia es terrible, espantosa. Segundo, esta historia va a parar a documentos, es la memoria histórica materializada en el archivo. Yo trabajo con el archivo, mi labor es de 'segunda mano', a través de un método particular, preciso, artístico. Yo he querido manifestar un tipo de pensamiento y mi fascinación por el documento mismo. Eso sí, en mi trabajo no hay nostalgia.

Pero sí mucha ironía…Quizás una parodia un tanto sofisticada. Mi trabajo no es moralizante, pero puede ser hasta didáctico, eso sí, de manera involuntaria, porque no quiero dar una clase de historia… pero no tengo nada en contra de que sea visto así.

Tu técnica ha ido evolucionando, pero al inicio la llamaste 'análisis mimético'…No es un término teórico, sino una ocurrencia para describir lo que estaba haciendo. Ahora mi trabajo tiene una ambición narrativa, pero en un momento el 'análisis mimético' describía la reproducción de documentos a través del dibujo, llevarlos a otro contexto y verlos de otra manera. Hoy, más que una copia, son una traducción.

Con el análisis mimético encontraste una manera de ser universal…Ha sido todo un proceso. Vivo en Europa hace varios años y siempre me molestó su eurocentrismo. Se han permitido hablar de los demás, de otras culturas, lo cual está bien, pero si uno pretende hacer lo mismo con su historia, aparecen los problemas. "¿Con qué autoridad?, ¿quién eres tú?", te dicen (ríe). Este tipo de problemas me motivó a seguir, se convirtió en mi resorte para alcanzar la soberanía y hablar de lo que me diera la gana y de lo que pasa en cualquier parte del mundo sin tener necesidad de justificarme. Todos podemos hablar de todo, y yo soy un peruano que, desde su perspectiva, decidió hablar del mundo.

El occidente imperialista que quiere imponerse sobre el mundo es un referente constante en tu trabajo…Así es. No quiero ser maniqueo ni establecer buenos y malos, pero el imperialismo occidental ha tenido efectos terribles sobre la humanidad. El siglo XX ha querido ser visto como la época de lucha contra los totalitarismos, pero esta visión es interesada: olvida la parte colonial e imperial. Hannah Arendt ubica el origen del totalitarismo (el uso absoluto del poder) en el imperialismo occidental y sus políticas coloniales: el racismo es la ideología que justifica la dominación de los pueblos, y la burocracia es la política para la dominación; el racismo y la burocracia te llevan hacia el totalitarismo. Y el fascismo es la radicalización del totalitarismo.

AUTOFICHA

- Alfredo Bryce es mi tío. Nunca he tomado un trago con él. Mi abuelo fue médico autodidacta, tenía amigos terratenientes, pero atendía también a sus pacientes pobres.

- Mi abuelo fue un liberal progresista, mientras su hermano, el padre de Alfredo, era un conservador y un oligarca. Nunca vi platos de oro (ríe).

- Mi padre es arquitecto, él me acercó al arte: me regalaba los plumones que utilizaba. Hoy vivo en Alemania. Tengo un hijo de 10 años, quien vive en Lima.