notitle
notitle

Luis Pinillos Ashton,MédicoGonzalo Pajaresgpajares@peru21.com

Luis Pinillos Ashton fue ministro de Salud. También es un experto en cáncer y un promotor de las campañas antitabaco. Aquí, las máximas de su labor: "Trabajo en la prevención del cáncer, pero mi planteamiento es integral. Hay que enfrentarlo desde la prevención primaria: educar para no tener la enfermedad; secundaria: si se tiene, que se diagnostique temprano; terciaria: tratamiento y cuidados paliativos. Toda persona debe tener una muerte digna. Lo ideal es que la gente no se enferme. Pero, si sucede, nadie debe quedar desamparado".

¿Alguna vez fumó?Sí. Empecé a fumar a los 8 o 9 años. Un amigo mayor me enseñó –hoy trabaja en la prensa (ríe)–, pero lo hice con intermitencia y en poca cantidad. Dejé el cigarro en los 80.

En aquella época y, además, siendo usted médico, ¿no se sabía aún que era dañino?La verdad es que hasta los profesores de la universidad se sentaban con su cigarrillo a dictar sus clases. Algunos decían "fumar no es bueno", pero no había una real preocupación por el tema. Recuerdo que, hasta en los hospitales, los pacientes fumaban.

¿Cuándo se produjo el punto de quiebre?Hasta los 70 era frecuente. Diez años después se tomó conciencia de que lo que Richard Doll –un epidemiólogo con quien tuve la suerte de trabajar en Londres, donde hice mi posgrado– dijo en los 50 era verdad: el cáncer de pulmón tiene como causa el tabaco y este mata al 50% de gente que lo consume. En mi caso, me pareció incompatible atender a mis pacientes y decirles "no fumes" cuando yo olía a cigarro o tenía algunos en el bolsillo. Y no solo dejé de fumar, sino que empecé a instruirme para combatir el tabaquismo, alertar sobre sus consecuencias y demás actividades preventivas.

Tomás Unger me dijo que hay organismos genéticamente predispuestos al cáncer y otros no. Que él no iba a tener cáncer y, por eso, seguía fumando…Tomás Unger es un hombre brillante, pero esto no es verdad. Las evidencias epidemiológicas están allí y ya sabemos cómo se produce el cáncer. Es verdad que hay una carga genética, pero uno no debe exponerse, arriesgarse.

¿A los seres humanos nos gusta hacernos daño o lo hacemos de puro inconscientes?Nuestros estilos de vida se generan en la juventud. Y todos los niños y jóvenes piensan que enfermarse y morir es cosa de viejos. Entonces, empiezan a experimentar: fumar y tomar los hace sentirse mayores, y piensan que después tendrán la oportunidad de dejarlo, pero no saben que 'donde pecas, pagas'. El tabaco es adictivo y no es fácil dejarlo. Lo mismo pasa con el sedentarismo: la sociedad nos lleva cada vez más a la inmovilidad, hoy no nos paramos ni para encender la televisión.

¿Pero no se supone que, hoy, el hombre vive más?Eso se debe al avance de la medicina. Hoy tenemos una peor vida que antes pues, en el pasado, esta era más activa, más dinámica, menos contaminada. Antes, la mortalidad infantil era elevadísima, nos moríamos por enfermedades susceptibles de prevención por vacunas. La vacuna 'mejoró' las estadísticas. Luego, en los 40 aparecen los sulfas y las penicilinas, que son las que combaten las infecciones.

¿Acaso hoy no somos más fuertes? ¿Cómo se explican los récords de natación, de atletismo, de levantamiento de pesas?Y las personas son más altas. Lo que ha habido es una selección genética, selección a la que también ha contribuido la nutrición, que ahora es mejor. Pero, hoy, cada vez hay más gente joven que hace deporte, que tiene una vida de mejor calidad. Claro, aún hay un 25%-30% de jóvenes que fuma y que deja de hacerlo a partir de los 30 años, pero hay un 70% que no fuma, es decir, la mayoría.

¿Se han hecho estudios que calculen lo que el Perú deja de percibir por las enfermedades derivadas del tabaquismo?Calculamos que hay 45 mil nuevos casos de cáncer al año. Estos generan 'Avisas' (Años de vida saludable perdidos) ya sea por muerte precoz o por discapacidad. Si solo calculamos la mortalidad por cáncer, concluimos que si todos los peruanos ganásemos el salario mínimo, esto le significaría al Perú mil millones de dólares de pérdida por año. Y el tabaco tiene que ver con el 60% de los casos de cáncer. Es decir, por él se pierden 600 millones de dólares. El otro dato es que hay tantas muertes por cáncer como por enfermedades cardiovasculares, que también se originan por el tabaquismo. Entonces, sin medicamentos y sin gastos médicos, el Perú pierde más de mil millones de dólares al año por enfermedades causadas por el cigarrillo. No es poca cosa.

¿Se debe prohibir la producción y venta de cigarrillos?No. Yo creo en la libertad, pero la auténtica libertad es aquella que se basa en el conocimiento, en la información. Felizmente, esto sucede ya porque los jóvenes están dejando de fumar por los 30 años.

AUTOFICHA

- Estudié Medicina en la Cayetano. Hice mi posgrado en Inglaterra. Trabajé con Richard Doll, una eminencia, quien descubrió la relación del tabaquismo con el cáncer.

- Soy aprista. Fui médico de Haya de la Torre. Alan García es mi amigo. Está totalmente cuerdo, aunque él sabe más de medicina que yo (risas).

- Todos podemos trabajar para prevenir el cáncer. En 2011 ganó el premio Prevence un maestro que promovió entre sus alumnos –y sus familiares– una alimentación sana.