Foto: Alberto Orbegoso.
Foto: Alberto Orbegoso.

Fernando Alvarado,EconomistaAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

La bioferia de La Molina acaba de cumplir un año, y la del Parque Reducto, (Miraflores), en sus 12 años se ha convertido en uno de los espacios preferidos por los consumidores de productos orgánicos. Más allá de espacios ecológicos, son una demostración que lo orgánico es, sobre todo en países como el nuestro, una gran oportunidad de negocio. Fernando Alvarado es el promotor de estos lugares.

¿El Perú es un país agrícola?Sí. 1) Por tradición. Fuimos uno de los centros agrícolas del mundo. 2) Tenemos una gran cantidad de la Población Económicamente Activa que se dedica a la agricultura. Ahora, si tomamos en cuenta al PBI –alrededor del 7 u 8%– no es tan importante… y tampoco lo es si vemos el porcentaje de tierras cultivables del país: entre 3 y el 4% de nuestro territorio.

Si no somos un país agrícola, ¿hacia dónde debemos llevar esta actividad?El camino es claro. No podemos hacer una agricultura de commodities –como Brasil, Argentina o Estados Unidos–, pues no podemos cultivar 20 millones de hectáreas de soya o 30 millones de maíz transgénicos porque no nos alcanzaría el país. Además, estos productos son muy baratos, y al comprador no le importa su origen sino su bajo precio. Por eso, al Perú no le queda otra alternativa que cultivar productos de alta calidad, de comercio justo, muchos de ellos vinculados a la agricultura ecológica, orgánica.

¿En el mundo se vive la dicotomía agricultura transgénica versus agricultura orgánica?Son las que más están creciendo. Hoy ambas son necesarias, y representan el 10% de la agricultura mundial. Si bien en los extremos están los transgénicos y los ecológicos, en el medio está el 90% de la agricultura mundial, mucha de ella de bajísima productividad. Esta agricultura –ligada a nuestros campesinos más pobres– podría quintuplicar su productividad.

¿Y no pueden estos agricultores trasladarse hacia lo orgánico?El camino no es tan fácil. Pero es la ruta a seguir pues se entronca con nuestra matriz natural que es la biodiversidad. Además debemos tomar en cuenta a nuestros microclimas, a nuestros granos y semillas abundantes en aminoácidos… y todo ello se entronca con nuestra gastronomía.

¿La agricultura ecológica es siempre de bajo rendimiento?Bien manejada puede ser de mayor productividad que la agricultura convencional. Un estudio reciente en 42 productos demostró que, en el 30% de los casos, la agricultura ecológica podía ser más productiva que la convencional. Uno podría pensar que la diferencia no es mucha, pero si tomamos en cuenta factores como la calidad de vida del agricultor –por ejemplo, su familia no se envenenará con productos químicos– pues lo que producirá será más sano, más nutritivo, más sabroso y con un mejor precio en el mercado.

¿Por qué el comercio justo va ligado con lo orgánico?La tendencia es que los mejores consumidores, los que más pagan, están optando por lo ecológico. Esto no significa que solo consuman productos orgánicos la gente de mayor poder adquisitivo, sino que se está creando un consumidor consciente que, poco a poco, va modificando si no su dieta, sí la de sus hijos. Por otro lado, no hay ningún restaurante bueno que no use productos ecológicos. Apega, además, está vinculando a productores y cocineros para que realicen un trabajo conjunto y los agricultores produzcan aquello que los cocineros necesitan. Además, deseamos abrir, de forma permanente, un Gran Mercado de Productos Emblemáticos. Así tendremos, todos los días, un lugar donde comprar productos orgánicos, y no como pasa hoy, que solo podemos comprarlos los fines de semana.

¿Cómo mantenemos nuestra biodiversidad?Mejorando el ingreso de nuestros campesinos. Por eso, ayudarán mucho los convenios entre restaurantes y nuestras comunidades campesinas. ¿Exportar? Sí, pero hay una tendencia mundial a comer lo local, el famoso 'kilómetro cero', es decir, que lo que se sirva represente a la tierra donde se produjo. Esto también exige cambiar nuestros hábitos de consumo. Hoy el Perú exporta $330 millones en productos orgánicos; en el Perú se vende tres millones, menos del 1%… pero estamos mejorando, consumiendo más en el mercado local. Las bioferias de Miraflores y La Molina son un éxito: empezamos vendiendo 2,200 soles; hoy, 50 mil. Y las que tuvimos en Surco y Lima Norte eran un éxito, pero factores externos –nos quedamos sin espacio físico– nos obligaron a cerrarlas.

¿Agricultura y minería son actividades opuestas?Esa dicotomía es mediática, no real. Minería y agricultura pueden ir de la mano. Claro, las empresas mineras deben ser responsables. Hoy, que la onza de oro está a más de $1,600, sería una locura no extraerlo, explotarlo. Lo que el Estado debe hacer es determinar dónde priorizar la agricultura y dónde la minería, eso sí, siempre pensando en el largo plazo. El Perú es un país minero y agrícola, aprovechemos esta circunstancia.

AUTOFICHA

- Nací en Lima, en 1954. Crecí en el Jr. Angaraes, por la Botica Universal. Mi papá ponía inyecciones y también era una especie de consejero médico y familiar.

- En el colegio era un pelotero. Estudiaba lo básico para no salir jalado. Ingresé a Agronomía, quise ser sociólogo, pero terminé en Economía.

- Las bioferias son focos de atención: a la de Miraflores llegan vecinos de 25 distritos. Gastón Acurio, Rafael Osterling y Pedro Miguel Schiaffino son nuestros clientes.